Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
La Gloria del Bautizo
Mis plantas recorren los inextricable mares de la ambrosia sosegada por el oro cándido,
el resplandor yace incauto, no se desapega del ocre odre de mis zapatos, por mi parte, prefiero el brillo intenso de la profundidad ..
Sumergido por los cabellos, me zambullo en un sepulcro de amnea y talud, ¡oh acuática depresión del sinsentido y la quintaesencia!, ¡las mil caras del impávido amor!, ¡encuentro de interludios feéricos!, orquesta de sirenas arreboladas , seres mágicos de las mil cruzadas, acopien mis despojos de este féretro confortable, de este camposanto derruido por el coral. Allá, con ustedes, tengo un basto lugar reservado para estirar mis pies corrugados y remolonear junto al occipucio, el seno interno del paraíso infernal.
El mar se subdivide (¿será por el suplicio de mi cantar?), raudamente millones de archipiélagos aguosos se diseminan en su lugar, ¡oh maravilloso emprendimiento lacustre! los bosques que te lindan son setos de mi servidumbre ante el frondoso alborear. La muerte simbólica tiene el fino sabor! de conventos y de crepúsculos, de mortajas sobre nuestros párpados y accidentes metafísicos que no terminamos de acatar, sabias palabras malinterpretadas por la soberbia infame de el que se halla en la oscuridad .
El arte tiene como ornament4a la mirada del profeta, tiene como móvil la velocidad, el aleteo agitado de los albatros, los lenguajes, los aretes ventrílocuos que no paran de sugestionar .
Ah un genio!, no te es fácil disimular, no eres imprescindiblemente un ser perfecto, ni siquiera creo que los ortodoxos campos semánticos guarden para ti tan luminosa caracterización. Un genio , envuelto sobre ti mismo, llevas tus estridentes liras por los senderos de una nueva cosmovisión. ¡Oh tabernáculo!, ¡habitáculo del sacramento y la nueva concepción!! ¡Ah, hombre bendito!, ¡galopante amazona de la sagrada percepción!, deja que tu brutal ergometría descanse, deja que la efluxión de tu espíritu se venza sobre los déspotas, deja que tus efluvios se inmortalicen sobre los mares con la gracia de Dionisio y la soltura de tus *céfiros de algodón. Son tan dulces, son tan tibios, templados hálitos desde los claros del piélago azur ., nidos de algodón como bien tú dices, para tu inclemente Timotina Labinette dejas tu sotana y te enciendes en fervor.
Sádico y vehemente cicerón de arengas, son tus huellas harmónicos desvaríos en los que va feneciendo tu Amor. El arte y los espectros tienen nombre y apellido, apetitos exorbitantes y la maldici0on de *Catafilo, (somos parte doliente de tus injertos), escribes páginas beatas llenas de dolor, denuncias nuestra indiferencia y complacencia por la desazón, *¡desdichado, Francés tú, Cristiano tú! vas magnificando aquellos en que pareces , y solo me queda una pluma anonadada, estupefacta por querer pronunciar designios de tu fastuosa elocuencia, designios de mi trémula individualidad.
Exasperante Jean Arthur Rimbaud, zenit de los coléricos y el yuxtapuesto amor, zenit de la depravada e imberbe consternación.
1* Alusión a la prosa poética Un corazón bajo una sotana. (A. Rimbaud)
2* Catafilo es uno de los tantos nombres adjudicados al Judío Errante
3* Sabiduría parte I. (P. Verlaine)