Burgense55
Poeta recién llegado
Al borde del sendero, cristalina,
se ofrece la fontana al caminante,
y alivia su fatiga palpitante
con agua que del monte se deslina.
La hierba en su verdor se contamina
del curso que la besa, jubilante,
y el alma, que sufría en ese instante,
renace en su frescura peregrina.
Vencido el cuerpo, al fin cobra sosiego,
y sueña, al reemprender su dura vía,
con nuevos manantiales en su andar.
Así la vida, tránsito y apego,
nos da, de trecho en trecho, la alegría
de hallarnos con la fuente al caminar.
se ofrece la fontana al caminante,
y alivia su fatiga palpitante
con agua que del monte se deslina.
La hierba en su verdor se contamina
del curso que la besa, jubilante,
y el alma, que sufría en ese instante,
renace en su frescura peregrina.
Vencido el cuerpo, al fin cobra sosiego,
y sueña, al reemprender su dura vía,
con nuevos manantiales en su andar.
Así la vida, tránsito y apego,
nos da, de trecho en trecho, la alegría
de hallarnos con la fuente al caminar.
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