DeSolís
Poeta recién llegado
Palabras antiguas de amor
me hacen de flores un ramo.
¡Floristera del señor,
qué triste trato este!
Olvidarme remojado
en un jarrón morado...
¡Quiero ver el cielo celeste!
Tus raíces absorben mi nombre;
de la luz, siempre la sombra.
Nadie corta este tallo,
que no me da la talla.
Soy el agua verdosa del estanque,
la fuente abandonada del parque.
Cuando no quiero, se me hace tarde
y nunca sé florecer en primavera.
¡Oh, marchita floristera!
Tus palabras antiguas de amor
me harán de flores un ramo;
me pisarás hasta el corazón
y todos los días serán aciagos.
me hacen de flores un ramo.
¡Floristera del señor,
qué triste trato este!
Olvidarme remojado
en un jarrón morado...
¡Quiero ver el cielo celeste!
Tus raíces absorben mi nombre;
de la luz, siempre la sombra.
Nadie corta este tallo,
que no me da la talla.
Soy el agua verdosa del estanque,
la fuente abandonada del parque.
Cuando no quiero, se me hace tarde
y nunca sé florecer en primavera.
¡Oh, marchita floristera!
Tus palabras antiguas de amor
me harán de flores un ramo;
me pisarás hasta el corazón
y todos los días serán aciagos.