Octaviano Mundo
Poeta recién llegado
- ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?... ¿Cúal es, el más letal de los venenos; el mortal aguijón del ángel exterminador?.
(Entonces, sus ojos persiguieron; hundidos inquisitivamente a la espera, una respuesta en aquel hombre. Pero el silencio se apoderó de él... No supo que decir.)
- La inocencia, es una célula; alojada en el cruel tejido cerebral, de la naturaleza que engendra a la vida.
Te diré, que el deseo; el anhelo que se desata desde su instinto, es el ingenio de una razón bélica... ¿Acaso, podría ser un medio; el fin de causa pacífica alguna?. ¿Tú crees eso, hijo mío?.
(La tormenta, comenzaba a amainar, mientras el pequeño barco se balanceaba sobre el leve vaivén de las olas.
El viejo orador, extendió un pie hacia las aguas; y posándolo en firme, comenzó a caminar por la superficie.)
- Ella, es incapaz de aceptar la frustración del deseo. Se embrutece, ante la inevitable realidad; la bestia, que depreda los más vívidos sueños. Se transforma, en la más verídica de las pesadillas humanas...
La obsesión, termina por arrojar una mirada hambrienta hacia un abismo vacío; del que se reza, por sacar al fondo, el alimento para el alma condenada a desposeer.
(Su voz se alejaba; junto a su tenebrosa figura, que se mezclaba en el insondable horizonte.
Reverberaba; brillaba a través de los cristalinos reflejos, de azuladas fortalezas que pendían, como helados témpanos, de la glaciar marea.)
- Tú buscas, la respuesta a mi pregunta. Y en tu propio desconocimiento, hallarás alguna vez; respondiéndote a tí mismo, esa cuestión.
Eres tu propio enemigo encarnizado. El origen, del sentido que aceptas arrebatar, a lo que empeñas en cultivar en éste mundo... La tierra que pisas, aún es infertil; quizá ahora sea ya un hecho trágico.
(Entonces; cuando hubo pronunciado éstas palabras, ascendió. Diluyéndose, como una oscura mancha; entre los plateados rayos lunares, y la fría bruma del cielo amoratado...
El navío; inmerso en la deriva del viento creciente, chocó bruscamente contra un espeso iceberg; apagando de golpe la consciencia del tripulante.)
(Entonces, sus ojos persiguieron; hundidos inquisitivamente a la espera, una respuesta en aquel hombre. Pero el silencio se apoderó de él... No supo que decir.)
- La inocencia, es una célula; alojada en el cruel tejido cerebral, de la naturaleza que engendra a la vida.
Te diré, que el deseo; el anhelo que se desata desde su instinto, es el ingenio de una razón bélica... ¿Acaso, podría ser un medio; el fin de causa pacífica alguna?. ¿Tú crees eso, hijo mío?.
(La tormenta, comenzaba a amainar, mientras el pequeño barco se balanceaba sobre el leve vaivén de las olas.
El viejo orador, extendió un pie hacia las aguas; y posándolo en firme, comenzó a caminar por la superficie.)
- Ella, es incapaz de aceptar la frustración del deseo. Se embrutece, ante la inevitable realidad; la bestia, que depreda los más vívidos sueños. Se transforma, en la más verídica de las pesadillas humanas...
La obsesión, termina por arrojar una mirada hambrienta hacia un abismo vacío; del que se reza, por sacar al fondo, el alimento para el alma condenada a desposeer.
(Su voz se alejaba; junto a su tenebrosa figura, que se mezclaba en el insondable horizonte.
Reverberaba; brillaba a través de los cristalinos reflejos, de azuladas fortalezas que pendían, como helados témpanos, de la glaciar marea.)
- Tú buscas, la respuesta a mi pregunta. Y en tu propio desconocimiento, hallarás alguna vez; respondiéndote a tí mismo, esa cuestión.
Eres tu propio enemigo encarnizado. El origen, del sentido que aceptas arrebatar, a lo que empeñas en cultivar en éste mundo... La tierra que pisas, aún es infertil; quizá ahora sea ya un hecho trágico.
(Entonces; cuando hubo pronunciado éstas palabras, ascendió. Diluyéndose, como una oscura mancha; entre los plateados rayos lunares, y la fría bruma del cielo amoratado...
El navío; inmerso en la deriva del viento creciente, chocó bruscamente contra un espeso iceberg; apagando de golpe la consciencia del tripulante.)
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