Cecilya
Cecy
La nostalgia, ese dulce (o agridulce) licor de nuestra mente, tan utilizado por músicos, escritores -e incluso por publicistas o políticos-, a menudo adictivo y a veces difícil de gestionar...
Yo me considero, como dice Charlie, un fan de la nostalgia (¿qué persona que ame la poesía no lo es?), pero cuidando siempre de no perder una mínima "objetividad" (y buena memoria).
Me parece un recurso emocional bello, útil y gratificante, aunque sabiéndolo gestionar, ya que su exceso puede volverse contraproducente para nuestra felicidad o la posibilidad de alcanzarla/recuperarla.
Pero sí, hay una edad en que su "embrujo" cobra fuerza en casi todos, y es normal, pues en la vida acumulamos mucho pasado, amor, momentos buenos... y es casi imposible que un día esa "mochila" tan cargada no pese de alguna manera, aunque sea un peso "dulce", y más cuando las ausencias, las heridas y los vacíos también pesan por otro lado (y de otra manera muy distinta)
Un poema muy hermoso, Cecy. Mis felicitaciones y abrazo, amiga.
Generalmente en diciembre, la nostalgia se intensifica. Es cierto lo que decís, que vamos acumulando momentos.
Intenté contar cosas que son imposibles de poner en palabras porque a veces me llegan aromas, fotos, pinceladas, emociones antiguas, y en la mayoría de los casos me ponen contenta. Otras me hacen llorar, pero siempre trato de que no gane la angustia.
Por eso coincido en que es imprescindible saber gestionar las memorias y en mi caso cuesta porque soy muy apegada a los afectos, los lugares y sobre todo al pasado feliz. Por eso lo vuelco en la poesía mientras no me olvido del buen presente.
Muchas gracias, amigo por dejarme siempre comentarios tan hermosos que le dan sentido a estar en esta casa.
Por compañeros como vos todavía vale la pena quedarse un rato más
Un fuerte abrazo.