Alex Courant
Poeta adicto al portal
La doncella
Todas las horas pasan silenciosas,
el cielo se encapota de señales,
el vendaval azota los cristales,
en los suelos florecen negras rosas.
Turgentes larvas cruzan las baldosas,
azufrados hedores los portales;
enmudecen los hombres y animales,
las sombras se concentran tumultuosas.
Una llama se apaga en sus retinas,
se extingue el aire, se evapora el agua.
Se disocia la carne de su mente...
La doncella despierta entre neblinas,
siente su cuello, tórrido cual fragua,
y como serpentea una serpiente.
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