Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
1-De la mariposa de la quilla en el
carrusel
añoro el ascenso al
piso disuelto,
la arena me abandona entre tus dedos,
en la tibieza débil de tu sigilo,
y en el otro giro de la virgen selvática
de nuevo clausura la
consciencia evanescente.
2- No culpes a esta temblorosa madrugada
de los miedos y de las rugosas percepciones...
Después del sueño breve, alegras la noche,
con tu sedosa manera, disipas del tiempo
todas las horas y tu paso liviano fascinan
el cuarto...
" Con inexorable afán fluyen rubores"
y en mi extravío y en mi desmesura,
hablo en un lenguaje deforme.
Recorro la pradera con labio leporino,
aparto mi voz de ti: aunque tu vital carrera
no merece la devoción sagrada.
En la incontenible bruma de oraciones,
ante caras sonrientes y pasos atropellados,
indescifrables,
acudiré a la indignación del dedo meñique...
4- Tal vez me entiendas fantástico Elfos.
Duende dormido sin corona,
o mendigo indagador del extravío,
la figura tétrica dobló la esquina sin retorno...
Tal vez las monerías del payaso,
despierten desilusiones del espasmo,
escabullendo el último devocionario.
5- ¿No es escabroso dejarse ir en la inquietud?
¿ No es horrible morir en la intensidad
jadeante,
de la columna tumbada?
¿ Y en la embriaguez del cáliz tan amado,
el piadoso coro de rótulas prosternadas?
El pacto crecerá como una planta de tilo
y con el Vía Crucis
cerraras la desdichada jornada.
carrusel
añoro el ascenso al
piso disuelto,
la arena me abandona entre tus dedos,
en la tibieza débil de tu sigilo,
y en el otro giro de la virgen selvática
de nuevo clausura la
consciencia evanescente.
2- No culpes a esta temblorosa madrugada
de los miedos y de las rugosas percepciones...
Después del sueño breve, alegras la noche,
con tu sedosa manera, disipas del tiempo
todas las horas y tu paso liviano fascinan
el cuarto...
" Con inexorable afán fluyen rubores"
y en mi extravío y en mi desmesura,
hablo en un lenguaje deforme.
Recorro la pradera con labio leporino,
aparto mi voz de ti: aunque tu vital carrera
no merece la devoción sagrada.
En la incontenible bruma de oraciones,
ante caras sonrientes y pasos atropellados,
indescifrables,
acudiré a la indignación del dedo meñique...
4- Tal vez me entiendas fantástico Elfos.
Duende dormido sin corona,
o mendigo indagador del extravío,
la figura tétrica dobló la esquina sin retorno...
Tal vez las monerías del payaso,
despierten desilusiones del espasmo,
escabullendo el último devocionario.
5- ¿No es escabroso dejarse ir en la inquietud?
¿ No es horrible morir en la intensidad
jadeante,
de la columna tumbada?
¿ Y en la embriaguez del cáliz tan amado,
el piadoso coro de rótulas prosternadas?
El pacto crecerá como una planta de tilo
y con el Vía Crucis
cerraras la desdichada jornada.
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