Simón333
Poeta asiduo al portal
Si tú supieras
lo que es la muerte,
esa que acecha
en cada recodo
del camino,
agazapada, vinagre,
No serias tan orgullosa,
no vivirias tan lejos
de quienes huelen
a pobreza,
De aquellos
que viven con ella.
como si sombra
inevitable fuera.
A la muerte
no se le teme,
ni se le desprecia;
a esta inquilina
se le respeta.
Viene cada día
renqueando por la tarde,
verdugo de la noche,
con el primer suspiro
llegada la alborada.
La muerte habita
en cada rostro de niño
tiene aspecto de hambre,
disfrazada de guerra,
apestando a violencia
Es la amiga fiel
del condenado,
siempre a nuestro lado;
al final rendidos caímos
a su gutural coloquio.
Acecha a los amantes,
roba besos de despedida,
se rie de la inocencia,
se burla del ostentoso.
Estuvo en mi hogar,
se asomó a tu alcázar,
voló de amanecida
escondiendo
en sus alas negras
el rostro de los marginados.
Pasó rauda por los salones,
donde los señores indiferentes
bebian la cuota del sudor ajeno;
se detuvo un instante
por orden del tirano
en los campos de Sevilla.
Se arrastró un día traicioneramente,
portando consigo en sus alas negras
a los cuatro farsantes investidos.
El Padre, El Hijo y el Espiritu Santo,
traidores que un día de Septiembre
blandieron su guadaña enceguecida.
Estuvo en Isla Negra
en las horas aciágas,
se llevó consigo a Víctor,
fundó ciudades de mujeres
buscando a sus maridos
Se paseaba la muerte
como rondín por su cubículo
día y noche, año tras año,
por enfermizo encargo
de otro siniestro tirano.
Así es ella.
golpea a capricho
volviéndo a su vuelo
como si la vida
fuera solamente
un constante
aletear-
Simón Reyes
lo que es la muerte,
esa que acecha
en cada recodo
del camino,
agazapada, vinagre,
No serias tan orgullosa,
no vivirias tan lejos
de quienes huelen
a pobreza,
De aquellos
que viven con ella.
como si sombra
inevitable fuera.
A la muerte
no se le teme,
ni se le desprecia;
a esta inquilina
se le respeta.
Viene cada día
renqueando por la tarde,
verdugo de la noche,
con el primer suspiro
llegada la alborada.
La muerte habita
en cada rostro de niño
tiene aspecto de hambre,
disfrazada de guerra,
apestando a violencia
Es la amiga fiel
del condenado,
siempre a nuestro lado;
al final rendidos caímos
a su gutural coloquio.
Acecha a los amantes,
roba besos de despedida,
se rie de la inocencia,
se burla del ostentoso.
Estuvo en mi hogar,
se asomó a tu alcázar,
voló de amanecida
escondiendo
en sus alas negras
el rostro de los marginados.
Pasó rauda por los salones,
donde los señores indiferentes
bebian la cuota del sudor ajeno;
se detuvo un instante
por orden del tirano
en los campos de Sevilla.
Se arrastró un día traicioneramente,
portando consigo en sus alas negras
a los cuatro farsantes investidos.
El Padre, El Hijo y el Espiritu Santo,
traidores que un día de Septiembre
blandieron su guadaña enceguecida.
Estuvo en Isla Negra
en las horas aciágas,
se llevó consigo a Víctor,
fundó ciudades de mujeres
buscando a sus maridos
Se paseaba la muerte
como rondín por su cubículo
día y noche, año tras año,
por enfermizo encargo
de otro siniestro tirano.
Así es ella.
golpea a capricho
volviéndo a su vuelo
como si la vida
fuera solamente
un constante
aletear-
Simón Reyes
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