Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
La Cresta
Tengo un alma inmortal
que no se pliega
al calor de los sueños,
que dormidos se duermen
en la cresta del olvido,
quedándose preñados de furia
al calor del falo pecador
en un torrente de vana lujuria,
es el pecado y no la santidad
la que nos hace santos...
inmortales...llenos de vanidad,
para emprender un camino
de arrepentido pecador,
que nos lleve sin prisas
hacia la cresta enorgullecida,
del insolente dolor.
Autor: Ángel San Isidro
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