hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando el tiempo
era aún una hoja en blanco
y el espacio
sólo un punto que latía...
Cuando los dioses
eran meros aprendices
y competían por lograr la maestría.
Cuando los soles
brillaban por su ausencia
y los planetas y las lunas
no existían.
Cuando el amor, el mal y el odio
eran embriones
que aguardaban
al hombre que aún no nacía.
Cuando el infierno era
una idea descabellada
que batallaba con el cielo
en su utopía;
cuando el universo
cabía en una lágrima,
que derramó algún dios enfermo
en su agonía...
Fue entonces que alguien dispuso:
¡Hágase la luz!
y aquí estamos,
productos de esa osadía.
era aún una hoja en blanco
y el espacio
sólo un punto que latía...
Cuando los dioses
eran meros aprendices
y competían por lograr la maestría.
Cuando los soles
brillaban por su ausencia
y los planetas y las lunas
no existían.
Cuando el amor, el mal y el odio
eran embriones
que aguardaban
al hombre que aún no nacía.
Cuando el infierno era
una idea descabellada
que batallaba con el cielo
en su utopía;
cuando el universo
cabía en una lágrima,
que derramó algún dios enfermo
en su agonía...
Fue entonces que alguien dispuso:
¡Hágase la luz!
y aquí estamos,
productos de esa osadía.
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