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La construcción de un poeta

Rubén Sada

Poeta asiduo al portal
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LA CONSTRUCCIÓN DE UN POETA


Para construir un poeta
en el suelo diamantino,
un arquitecto divino
excavó en tierra una grieta.
Comenzó a llenar la veta
con carácter de cemento,
y en el yunque de un tormento
forjó de hierro las vigas,
donde antes hubo ortigas,
cavó y construyó el cimiento.

Luego vino el corralón
a traerle materiales
de mil voces celestiales
construyendo inspiración.
Palabras del corazón
que aquí escucharán ustedes,
atrapadas en las redes
neuronales de un castillo,
hizo versos de ladrillo
y los apiló en paredes.

Puso una senda arbolada
con cartel de bienvenida,
para compartir la vida
de su musa enamorada.
Puso una puerta de entrada
sin trancas ni cerraduras,
y ventanas y aberturas
para escuchar del follaje
a los pájaros que en viaje
trinan épocas futuras.

Puso piedra y terciopelo
al rellenar la columna,
(la experiencia es buena alumna
cuando se empezó del suelo).
Mezcló lágrimas de hielo
con arenas de paciencia,
y con cal de su conciencia
fue formando la argamasa
para revocar su casa
con el amor como esencia.

En tirantes sin quebranto
decidió apoyar el techo,
con la fe que hay en su pecho,
caja sonora de un canto.
Tejas de sol son su manto
y un angélico querube
lo ayuda a tocar la nube,
que bendice a la arboleda,
mientras desde la vereda
su plegaria al cielo sube.

¡Qué magnífico edificio
hemos visto construir!
Un poeta ha de existir
con sudor, verbo y oficio.
Mezcla musa y sacrificio
para llegar a la meta,
su mente nunca está quieta
y avanza su vocación,
porque tiene la ilusión
de construirse poeta.

© Rubén Sada. 18/12/2021.
 
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LA CONSTRUCCIÓN DE UN POETA


Para construir un poeta
en el suelo diamantino,
un arquitecto divino
excavó en tierra una grieta.
Comenzó a llenar la veta
con carácter de cemento,
y en el yunque de un tormento
forjó de hierro las vigas,
donde antes hubo ortigas,
cavó y construyó el cimiento.

Luego vino el corralón
a traerle materiales
de mil voces celestiales
construyendo inspiración.
Palabras del corazón
que aquí escucharán ustedes,
atrapadas en las redes
neuronales de un castillo,
hizo versos de ladrillo
y los apiló en paredes.

Puso una senda arbolada
con cartel de bienvenida,
para compartir la vida
de su musa enamorada.
Puso una puerta de entrada
sin trancas ni cerraduras,
y ventanas y aberturas
para escuchar del follaje
a los pájaros que en viaje
trinan épocas futuras.

Puso piedra y terciopelo
al rellenar la columna,
(la experiencia es buena alumna
cuando se empezó del suelo).
Mezcló lágrimas de hielo
con arenas de paciencia,
y con cal de su conciencia
fue formando la argamasa
para revocar su casa
con el amor como esencia.

En tirantes sin quebranto
decidió apoyar el techo,
con la fe que hay en su pecho,
caja sonora de un canto.
Tejas de sol son su manto
y un angélico querube
lo ayuda a tocar la nube,
que bendice a la arboleda,
mientras desde la vereda
su plegaria al cielo sube.

¡Qué magnífico edificio
hemos visto construir!
Un poeta ha de existir
con sudor, verbo y oficio.
Mezcla musa y sacrificio
para llegar a la meta,
su mente nunca está quieta
y avanza su vocación,
porque tiene la ilusión
de construirse poeta.

© Rubén Sada. 18/12/2021.
Hermosa historia nos cuentas. Un gusto leerte.
 
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