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La Codicia

Ángel San Isidro

Poeta que considera el portal su segunda casa


La Codicia

Tengo extraños sentimientos,
que albergan
en mi alma, crueles pensamientos,
tengo en mis versos
la fuerza prohibida del huracán,
para hacer con mis poemas, lluvia y vendaval;


El hombre siempre fue un intruso,
un falso poeta de la vida
que con tristeza y mucha pasión,
escribió con los versos de su alma
una triste canción,
había música sin acordes
pero eran sólo palabras sin consistencia,
sin rima, sin conclusión,
pero el poeta escribió con sus versos...
una esplendida canción;

Los poemas
son como un agujero negro,
producto de las malas virtudes
de los maravillosos y perniciosos versos,
que se encuentran perdidos
entre la niebla de la dulce y mágica tristeza
de nuestros sentidos,
en un vertedero de ruinas donde viven cautivas
las dulcineas de los amores y de los desamores,
con las lágrimas de los muertos
que lloran muy penosos, en sus albores;

El poeta,
lloró con lágrimas
que no buscaban saciar su amor,
sólo eran las lágrimas
de un insigne y triste poeta,

que con codicia acariciaba con sus versos
al verdadero amor,
con su viejo y placentero dolor.

Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados
 
Última edición:

La Codicia

Tengo extraños sentimientos,
que albergan
en mi alma, crueles pensamientos,
tengo en mis versos
la fuerza prohibida del huracán,
para hacer con mis poemas, lluvia y vendaval;


El hombre siempre fue un intruso,
un falso poeta de la vida
que con tristeza y mucha pasión,
escribió con los versos de su alma
una triste canción,
había música sin acordes
pero eran sólo palabras sin consistencia,
sin rima, sin conclusión,
pero el poeta escribió con sus versos...
una esplendida canción;

Los poemas
son como un agujero negro,
producto de las malas virtudes
de los maravillosos y perniciosos versos,
que se encuentran perdidos
entre la niebla de la dulce y mágica tristeza
de nuestros sentidos,
en un vertedero de ruinas donde viven cautivas
las dulcineas de los amores y de los desamores,
con las lágrimas de los muertos
que lloran muy penosos, en sus albores;

El poeta,
lloró con lágrimas
que no buscaban saciar su amor,
sólo eran las lágrimas
de un insigne y triste poeta,

que con codicia acariciaba con sus versos
al verdadero amor,
con su viejo y placentero dolor.

Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados

Espacio para conformar con dolor los quiebros de la codicia humana.
claridad de pensamiento en la masa compacta de toda la obra que
oprime en el aire del pensamiento. felicidades. luzyabsenta
 
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