Andrea del Valle
Poeta recién llegado
Era una corta noche,
dentro de un mundo silencioso,
Pasábamos cerca de un coche,
el viento frío y tenebroso,
nos daba un sentido de reproche.
Un sapo pasó,
por donde caminaba yo,
parecía un pequeño hombre,
que por su tamaño se esconde.
La flor de noche,
no me dejaba respirar,
y mi mirar,
se nublaba dentro de la oscuridad.
Pronto de casa nos alejábamos,
y a la oscuridad nos acercábamos.
Un murciélago pasó,
volando pasó,
cerca de nuestras cabezas,
y apresurado se escondió,
porque venía algo peor.
Nosotras dos a los llamados,
no hicimos caso,
y seguimos caminando.
Ya eran las doce de la noche,
y nuestros paso no paraban,
cada vez...
más lejos de casa.
Se sentían escalofríos,
en la espalda.
Y la bruja me dijo,
que algo malo pasaba.
Muy bien advertida estaba,
de no ir sola,
lejos de casa,
por eso le dije,
que me acompañara.
Platicando de la vida,
pensando en la mía. Yo iba.
La niebla me cubría,
hasta la cadera.
Y las luces alumbraban,
toda la pista,
de nuestras vidas.
Los escalofríos corrían más,
dentro de ese lugar...
Y luego oí venir,
una carreta avanzar hacia mí,
más mi amiga no escuchó,
y su paso afirmó.
Más el diablo se encontraba ahí,
y yo lo oía venir...
Su paso era lento,
pero seguro,
y la rueda,
daba vuelta,
cada veinte segundos.
El murciélago,
gritó su venida,
y me advirtió,
lo que venía...
Yo le dije a mi amiga,
que vuelta diera,
y que a casa volviera,
más ella no entendió,
y otro paso aseguró,
y luego me preguntó,
lo que sucedía conmigo hoy.
Yo le dije que la carreta,
del diablo venía hacia mí,
y otra vez la oímos,
venir...
Media vuelta nos dimos,
y citas del rosario dimos,
el sapo del camino,
se apartó,
y el murciélago,
se escondió,
dentro del bosque penetró.
Las luces al oír,
sus ruedas oxidadas,
se apagaron,
dejando nuestros pasos,
sumergidos en un,
oscuro pisado.
Y el temor se apoderó,
de esas calles que hoy,
muchos caminan,
sin saber lo que pasó.
La flor de noche,
hizo su aroma más fuerte,
e hizo declinarme levemente.
Se escuchaban los cánticos,
de los pájaros,
que en nombre de Dios,
lo ahuyentaban.
El sapo tenebroso,
ante él se inclinaba...
Mi corazón latía,
con más fuerza latía,
y la oración,
a mi alma no venía.
Pronto se dejó,
de escuchar,
las oxidadas ruedas,
se han de parar.
Mas un gato,
se atravesó,
y me vio,
con sus ojos de fuego.
Mi amiga rezó,
y su alma a Dios,
encomendó.
Más eso no ha de terminar,
al entrar en mi oscura casa,
he de oír nuevamente sus llantas,
nuevamente oxidadas,
y que muy cerca estaban.
Y el miedo se apoderó,
de mí,
y ya no querría dormir,
pronto encontré un crucifijo,
y dije lenta y calladamente...
¡Dios tenme contigo!
Derechos reservados
dentro de un mundo silencioso,
Pasábamos cerca de un coche,
el viento frío y tenebroso,
nos daba un sentido de reproche.
Un sapo pasó,
por donde caminaba yo,
parecía un pequeño hombre,
que por su tamaño se esconde.
La flor de noche,
no me dejaba respirar,
y mi mirar,
se nublaba dentro de la oscuridad.
Pronto de casa nos alejábamos,
y a la oscuridad nos acercábamos.
Un murciélago pasó,
volando pasó,
cerca de nuestras cabezas,
y apresurado se escondió,
porque venía algo peor.
Nosotras dos a los llamados,
no hicimos caso,
y seguimos caminando.
Ya eran las doce de la noche,
y nuestros paso no paraban,
cada vez...
más lejos de casa.
Se sentían escalofríos,
en la espalda.
Y la bruja me dijo,
que algo malo pasaba.
Muy bien advertida estaba,
de no ir sola,
lejos de casa,
por eso le dije,
que me acompañara.
Platicando de la vida,
pensando en la mía. Yo iba.
La niebla me cubría,
hasta la cadera.
Y las luces alumbraban,
toda la pista,
de nuestras vidas.
Los escalofríos corrían más,
dentro de ese lugar...
Y luego oí venir,
una carreta avanzar hacia mí,
más mi amiga no escuchó,
y su paso afirmó.
Más el diablo se encontraba ahí,
y yo lo oía venir...
Su paso era lento,
pero seguro,
y la rueda,
daba vuelta,
cada veinte segundos.
El murciélago,
gritó su venida,
y me advirtió,
lo que venía...
Yo le dije a mi amiga,
que vuelta diera,
y que a casa volviera,
más ella no entendió,
y otro paso aseguró,
y luego me preguntó,
lo que sucedía conmigo hoy.
Yo le dije que la carreta,
del diablo venía hacia mí,
y otra vez la oímos,
venir...
Media vuelta nos dimos,
y citas del rosario dimos,
el sapo del camino,
se apartó,
y el murciélago,
se escondió,
dentro del bosque penetró.
Las luces al oír,
sus ruedas oxidadas,
se apagaron,
dejando nuestros pasos,
sumergidos en un,
oscuro pisado.
Y el temor se apoderó,
de esas calles que hoy,
muchos caminan,
sin saber lo que pasó.
La flor de noche,
hizo su aroma más fuerte,
e hizo declinarme levemente.
Se escuchaban los cánticos,
de los pájaros,
que en nombre de Dios,
lo ahuyentaban.
El sapo tenebroso,
ante él se inclinaba...
Mi corazón latía,
con más fuerza latía,
y la oración,
a mi alma no venía.
Pronto se dejó,
de escuchar,
las oxidadas ruedas,
se han de parar.
Mas un gato,
se atravesó,
y me vio,
con sus ojos de fuego.
Mi amiga rezó,
y su alma a Dios,
encomendó.
Más eso no ha de terminar,
al entrar en mi oscura casa,
he de oír nuevamente sus llantas,
nuevamente oxidadas,
y que muy cerca estaban.
Y el miedo se apoderó,
de mí,
y ya no querría dormir,
pronto encontré un crucifijo,
y dije lenta y calladamente...
¡Dios tenme contigo!
Derechos reservados