Dejando que fluyan las imágenes en tropel. Ante el embotellamiento de los versares que pugnan individualmente por nacer, encontrando la razón principal, la razón del Ser.
Miro mis manos, en su etapa del crecer, volando sobre los papeles, lienzos y trazos. Osando escribir, por no dejar perecer alguna que otra aventura. Las herramientas de la vida, aquellas puestas a nuestro alcance, se brindan, se aparecen, se reconcilian.
Escucho en mis árboles al escaso follaje que reclama por vida a un viento invernal, dejando patente su anhelo por no terminar su ciclo predispuesto.
Al mirar sobre mi hombro y apartar la cabellera que cegaba a mis ojos, encuentro que somos parte de una sola dicha, un solo movimiento del brioso concierto.
Somos parte del engrane eterno, que gira a un compás semilento, digno, regio... amante perfecto.
Me siento a escribir, con la espalda vuelta hacia el firmamento, para no perderme en su belleza y sucumbir ante el intento.
Escribo a mis musas... aquellas que suaves, salvajes, sinceras, espontáneas dejan sentir sus palabras dentro de cada rincón que forma mi alma.
Un sorbo de absenta y raíz negra, me arranca una sonrisa al evocar a grandes poetisas y locos poetas.
Gracias a todos ellos y a la belleza... se dejarán fluir más ideas, sentires, preguntas y respuestas.
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd[FONT="]∴
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