José Mª Lafuente Barros
Poeta recién llegado
Hallándose la Baronesa
a las puertas del infierno
Ante Baalzebub se presenta, con una reverencia
El demonio le pregunta
Si, ¡por fin!, sabe la respuesta
A lo que ella le contesta
"De saberla...
¿Estaría aquí, en este tormentoso infierno?"
Detras de la Sra. le sigue un pedigüeño, el cual
no saluda, ni se inclina en acto de reverencia
Lucifer indignado le reprocha:
¿No haces reverencia a tu Amo, rindiéndome pleitesía?
El mendigo perplejo, le responde:
"Detras de la Baronesa venía, siguiendo sus pasos para pedir limosna
Que yo supiese, ignoraba que estuviera sujeto a amo.
Pues de tenerlo...¿Hubiese estado mendigando toda la vida?
¿Acaso, un amo no da de comer al criado sentándole a la mesa, cuando este acaba la faena?
De haber tenido amo, lo hubiese sabido, pues
el hambre no me habria atormentado entre frios y necesidades.
Por lo tanto, el único amo que conozco, es el hambre...¡Ha esta rendiré pleitesía!
Dando media vuelta el pordiosero se alejó del infierno, directo fué al Castillo de la Baronesa.
Donde vivió largos años llenos de felicidad, con muchos criados y sirvientes
dándoles salarios justos, y comida caliente.
Los cuales se inclinaban reverencíandole
agradecidos, le llamaban Amo y Señor Excelente.
Pensamiento: ¡Mejor es ser criado de mendigo, que Noble en la Corte de Satanás!
a las puertas del infierno
Ante Baalzebub se presenta, con una reverencia
El demonio le pregunta
Si, ¡por fin!, sabe la respuesta
A lo que ella le contesta
"De saberla...
¿Estaría aquí, en este tormentoso infierno?"
Detras de la Sra. le sigue un pedigüeño, el cual
no saluda, ni se inclina en acto de reverencia
Lucifer indignado le reprocha:
¿No haces reverencia a tu Amo, rindiéndome pleitesía?
El mendigo perplejo, le responde:
"Detras de la Baronesa venía, siguiendo sus pasos para pedir limosna
Que yo supiese, ignoraba que estuviera sujeto a amo.
Pues de tenerlo...¿Hubiese estado mendigando toda la vida?
¿Acaso, un amo no da de comer al criado sentándole a la mesa, cuando este acaba la faena?
De haber tenido amo, lo hubiese sabido, pues
el hambre no me habria atormentado entre frios y necesidades.
Por lo tanto, el único amo que conozco, es el hambre...¡Ha esta rendiré pleitesía!
Dando media vuelta el pordiosero se alejó del infierno, directo fué al Castillo de la Baronesa.
Donde vivió largos años llenos de felicidad, con muchos criados y sirvientes
dándoles salarios justos, y comida caliente.
Los cuales se inclinaban reverencíandole
agradecidos, le llamaban Amo y Señor Excelente.
Pensamiento: ¡Mejor es ser criado de mendigo, que Noble en la Corte de Satanás!