BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sé que todavía corre el vino en las gargantas,
como un profundo y oloroso aceite que, entre las ramas,
ofrece su alegría de astros ciegos, sin planetas, ya malvada.
Y que los labios aun persiguen elípticas miradas,
que el corazón atesora en su puño de niebla, una
vigilia desesperada, un aroma como a recinto quemado
y cerrado, descompuesto: miserable mas voluptuoso.
Yo observo el detenerse de la música, más allá
de la locura de la montaña, que se mueve, y pronostica
un clima infausto y doloroso.
©
como un profundo y oloroso aceite que, entre las ramas,
ofrece su alegría de astros ciegos, sin planetas, ya malvada.
Y que los labios aun persiguen elípticas miradas,
que el corazón atesora en su puño de niebla, una
vigilia desesperada, un aroma como a recinto quemado
y cerrado, descompuesto: miserable mas voluptuoso.
Yo observo el detenerse de la música, más allá
de la locura de la montaña, que se mueve, y pronostica
un clima infausto y doloroso.
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