Antares
Poeta adicto al portal
Los párpados se abrían
a un mundo insólito
en el que la felicidad,
siempre egoísta y caprichosa,
aparecía por momentos fugaces.
Divergir y converger
era el estado perfecto de una relación
en la que los atardeceres
eran segundos de contemplación…
El Sol también se extingue.
El miedo atroz a tantas cosas,
a la soledad que sigue a la mentira,
al caminar lento y distraído
hacia ninguna parte.
Hay una torpeza
en repetir y expresar sentimientos
que llegan al alma a destiempo.
Pasa la estación de los abrazos
como las huellas que deja el cariño
sin saber que hacer sentir nada,
le sigue una nada entre dos.
Duele pensar desde la quietud
de unas manos sin caricias.
Si sabes lo que es amar con desgana,
me entenderás.