Sigifredo Silva Rodríguez
Poeta adicto al portal
A sus ochenta años, Jonás, solo y cansado de andar por los caminos de la vida, se sienta en un banco de un parque situado en las afueras de una ciudad pletórica de bullicio y alegría, pero en donde no hay cabida para aquellos en que la nieve de los años les han marcado un surco de experiencia en sus cuerpos y se encuentran sin protección alguna en una sociedad insensible que los mira como un desecho. Jonás, con la mirada derrotada, contempla la caída de las hojas que forman una alfombra amarillenta en el suelo; el frío se cuela por todos sus poros paralizando su débil corazón. Al amanecer unos niños lo encuentran rígido, la rigidez de la muerte, dibujando en su rostro una mueca de dolor.