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Jonás (relato corto)

Sigifredo Silva Rodríguez

Poeta adicto al portal
A sus ochenta años, Jonás, solo y cansado de andar por los caminos de la vida, se sienta en un banco de un parque situado en las afueras de una ciudad pletórica de bullicio y alegría, pero en donde no hay cabida para aquellos en que la nieve de los años les han marcado un surco de experiencia en sus cuerpos y se encuentran sin protección alguna en una sociedad insensible que los mira como un desecho. Jonás, con la mirada derrotada, contempla la caída de las hojas que forman una alfombra amarillenta en el suelo; el frío se cuela por todos sus poros paralizando su débil corazón. Al amanecer unos niños lo encuentran rígido, la rigidez de la muerte, dibujando en su rostro una mueca de dolor.
 
A sus ochenta años, Jonás, solo y cansado de andar por los caminos de la vida, se sienta en un banco de un parque situado en las afueras de una ciudad pletórica de bullicio y alegría, pero en donde no hay cabida para aquellos en que la nieve de los años les han marcado un surco de experiencia en sus cuerpos y se encuentran sin protección alguna en una sociedad insensible que los mira como un desecho. Jonás, con la mirada derrotada, contempla la caída de las hojas que forman una alfombra amarillenta en el suelo; el frío se cuela por todos sus poros paralizando su débil corazón. Al amanecer unos niños lo encuentran rígido, la rigidez de la muerte, dibujando en su rostro una mueca de dolor.
El tiempo nos elimina , interesante relato.
Un placer.
Saludos .
 
A sus ochenta años, Jonás, solo y cansado de andar por los caminos de la vida, se sienta en un banco de un parque situado en las afueras de una ciudad pletórica de bullicio y alegría, pero en donde no hay cabida para aquellos en que la nieve de los años les han marcado un surco de experiencia en sus cuerpos y se encuentran sin protección alguna en una sociedad insensible que los mira como un desecho. Jonás, con la mirada derrotada, contempla la caída de las hojas que forman una alfombra amarillenta en el suelo; el frío se cuela por todos sus poros paralizando su débil corazón. Al amanecer unos niños lo encuentran rígido, la rigidez de la muerte, dibujando en su rostro una mueca de dolor.
Aquí tocas un tema muy grave e importante que sucede en nuestras sociedades. Como yo les llamo son criaturas marginas por la sociedad , por diferentes circunstancias quedan solas , sin ninguna ayuda social , humana , nada. Y muchos ni siquiera le dignan una mirada o un gesto amable porque pareciera que cuando llega la vejez piensan que ya no sirves. Aquí donde vivo este es un gran problema , años trás era terrible, la gente se moría en las calles , especialmente en invierno, o los que se quedan sin luz ni gas porque no han pagado las deudas etc etc . Ahora en el ultimo tiempo esto va cambiando poco a poco, hay instancias que por lo menos a esta gente sin vivienda y nada más que lo que lleva puesto, les dan por una noche un lugar abrigado para dormir y un plato de comida, pero claro, no pueden estar tantos días porque hay tanta gente que deben ir rotando. Cualquiera diría que este escenario es inventado por el hecho que vivimos en Europa, un país capitalista, con riquezas inmensas, bueno..en el asunto material, porque riqueza como persona humana deja harto que desear. En fín me alargué un poquito. Me gustó mucho tu escrito, un abrazo
 
Aquí tocas un tema muy grave e importante que sucede en nuestras sociedades. Como yo les llamo son criaturas marginas por la sociedad , por diferentes circunstancias quedan solas , sin ninguna ayuda social , humana , nada. Y muchos ni siquiera le dignan una mirada o un gesto amable porque pareciera que cuando llega la vejez piensan que ya no sirves. Aquí donde vivo este es un gran problema , años trás era terrible, la gente se moría en las calles , especialmente en invierno, o los que se quedan sin luz ni gas porque no han pagado las deudas etc etc . Ahora en el ultimo tiempo esto va cambiando poco a poco, hay instancias que por lo menos a esta gente sin vivienda y nada más que lo que lleva puesto, les dan por una noche un lugar abrigado para dormir y un plato de comida, pero claro, no pueden estar tantos días porque hay tanta gente que deben ir rotando. Cualquiera diría que este escenario es inventado por el hecho que vivimos en Europa, un país capitalista, con riquezas inmensas, bueno..en el asunto material, porque riqueza como persona humana deja harto que desear. En fín me alargué un poquito. Me gustó mucho tu escrito, un abrazo
Realmente que es una situación delicada y muy compleja, lo que demuestra el desprecio que tienen los gobiernos capitalistas a esta clase de situaciones. En los países suramericanos, por ejemplo, en Colombia, de donde soy originario, los viejos son un estrobo para esa sociedad, así la han puesto a pensar sus gobiernos, los llaman desechables, expresión demasiado peyorativa, son vejados y asesinados por el estado. En Suiza, donde vivo, hay lugares de albergue que por cinco francos pueden pasar la noche, pero a las 7:30 de la mañana del día siguiente deben salir; hace poco se aprobó una ley, en el cantón de Vaud, en que se les prohibía pedir limosna, por lo que fueron expulsados no solo del cantón, sino de Suiza; un problema social grave, sin ánimos de solución. Te cuidas.
 
A sus ochenta años, Jonás, solo y cansado de andar por los caminos de la vida, se sienta en un banco de un parque situado en las afueras de una ciudad pletórica de bullicio y alegría, pero en donde no hay cabida para aquellos en que la nieve de los años les han marcado un surco de experiencia en sus cuerpos y se encuentran sin protección alguna en una sociedad insensible que los mira como un desecho. Jonás, con la mirada derrotada, contempla la caída de las hojas que forman una alfombra amarillenta en el suelo; el frío se cuela por todos sus poros paralizando su débil corazón. Al amanecer unos niños lo encuentran rígido, la rigidez de la muerte, dibujando en su rostro una mueca de dolor.

Un relato breve que ventila una situación que desgarra el alma. Jonás, uno de tantos desprotegidos y abandonados por el sistema...

Gracias Sigifredo, por traernos esta reflexión. Ojalá que esto algún día cambie.

Te envío un gran abrazo.
 
Un relato breve que ventila una situación que desgarra el alma. Jonás, uno de tantos desprotegidos y abandonados por el sistema...

Gracias Sigifredo, por traernos esta reflexión. Ojalá que esto algún día cambie.

Te envío un gran abrazo.
El cambio de paradigma en nuestros pueblos es una utopía, para prueba está el ataque inmisericorde y brutal contra el pueblo venezolana de parte de la ultraderecha de la región y de Washington. Suerte.
 
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