Sandia
~ G i a ~
Siempre traías las manos frías:
te parecías tanto
a la palabra que trae los domingos,
o al quejido de la puerta
con la ventisca de los sábados
eras similar, incluso,
a la cal que desprenden los muros,
a esa urgencia de tacto
que a veces padecen las estatuas
la soledad
no se cansa de arañar los ojos,
y en este cuarto
tus manos son astillas
te parecías tanto
a la palabra que trae los domingos,
o al quejido de la puerta
con la ventisca de los sábados
eras similar, incluso,
a la cal que desprenden los muros,
a esa urgencia de tacto
que a veces padecen las estatuas
la soledad
no se cansa de arañar los ojos,
y en este cuarto
tus manos son astillas