IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Recostado,
observando
el vacío a mi alrededor,
techo que enjaula mis alaridos,
silenciados,
junto a latidos que desconozco,
la sensación
de no pertenecer al cuerpo ni al mundo,
corazón reacio a la calma,
me tiñe la muerte,
enrojece el dolor que aspiro,
degrada cada sueño si lo exhalo,
si lo cuento,
si solo me calmo,
¿podría empezar a olvidar este delirio?
esbozando con precaución
el rostro de esta locura aceptada,
cada vez que lo miro
me siento aún mas perdido,
se empieza a volver fantasía la decencia,
admirando
como la soledad conforma nuestra tristeza,
como el egoísmo inunda a la luz,
engullendo
cualquier fragmento de propia cordura,
locura que ahora besa mi consciencia,
enamorada
de mi tenue y fatigada elocuencia,
contando las muertes,
aún tibio,
a punto de quebrar mi reflejo,
migajas,
almas desesperadas,
aguardan por el olvido eterno,
yo solo deseo
que no me vuelva a arrepentir,
que encuentre su calidez,
aún en medio del invierno.
observando
el vacío a mi alrededor,
techo que enjaula mis alaridos,
silenciados,
junto a latidos que desconozco,
la sensación
de no pertenecer al cuerpo ni al mundo,
corazón reacio a la calma,
me tiñe la muerte,
enrojece el dolor que aspiro,
degrada cada sueño si lo exhalo,
si lo cuento,
si solo me calmo,
¿podría empezar a olvidar este delirio?
esbozando con precaución
el rostro de esta locura aceptada,
cada vez que lo miro
me siento aún mas perdido,
se empieza a volver fantasía la decencia,
admirando
como la soledad conforma nuestra tristeza,
como el egoísmo inunda a la luz,
engullendo
cualquier fragmento de propia cordura,
locura que ahora besa mi consciencia,
enamorada
de mi tenue y fatigada elocuencia,
contando las muertes,
aún tibio,
a punto de quebrar mi reflejo,
migajas,
almas desesperadas,
aguardan por el olvido eterno,
yo solo deseo
que no me vuelva a arrepentir,
que encuentre su calidez,
aún en medio del invierno.