<<HIPOLITO>>
Poeta asiduo al portal
Tengo miedo
de que solo compartamos agua
cuando antes éramos fuego,
porque hay heridas que no piden anestesia,
sino dolor para poder repararse.
Tengo tus fotos guardadas,
o puestas contra la pared.
Una espada casi oxidada,
ausente de guerras,
llena de derrotas sin enemigos.
Tengo un abrazo de Año Nuevo
para los que ya no están,
cartas sin deseos
y una fórmula sin resultado final.
Tengo puñados de sal en los bolsillos,
por si la mala suerte se me cruza,
por si rozo heridas antiguas,
por si necesitas sentir
el sabor de lo insípido.
Tengo espejos que no reflejan
y ya no me interesa llegar a ser primero.
Es más requerido un vaso de agua
que una copa de vino para la sed.
Es más necesario imaginar tu voz
que conversar con la habitación vacía.
Con el tiempo he aprendido
que sobrevivir
no siempre es ser lobo,
a veces es parecer cordero.
Tengo el corazón entre rejas de hielo,
mientras afuera el sol
derr ite voluntades y piedras.
Tengo la alegría por Consuelo
y la nostalgia por Pañuelo.
Tengo migajas de pan,
pero las palomas rehúyen de mí.
Tengo al viento golpeando mi rostro
y aun así no tengo aire para respirar.
Tengo la esperanza como amuleto
y un crucifijo
para reparar los errores
que no supimos perdonar.
de que solo compartamos agua
cuando antes éramos fuego,
porque hay heridas que no piden anestesia,
sino dolor para poder repararse.
Tengo tus fotos guardadas,
o puestas contra la pared.
Una espada casi oxidada,
ausente de guerras,
llena de derrotas sin enemigos.
Tengo un abrazo de Año Nuevo
para los que ya no están,
cartas sin deseos
y una fórmula sin resultado final.
Tengo puñados de sal en los bolsillos,
por si la mala suerte se me cruza,
por si rozo heridas antiguas,
por si necesitas sentir
el sabor de lo insípido.
Tengo espejos que no reflejan
y ya no me interesa llegar a ser primero.
Es más requerido un vaso de agua
que una copa de vino para la sed.
Es más necesario imaginar tu voz
que conversar con la habitación vacía.
Con el tiempo he aprendido
que sobrevivir
no siempre es ser lobo,
a veces es parecer cordero.
Tengo el corazón entre rejas de hielo,
mientras afuera el sol
derr ite voluntades y piedras.
Tengo la alegría por Consuelo
y la nostalgia por Pañuelo.
Tengo migajas de pan,
pero las palomas rehúyen de mí.
Tengo al viento golpeando mi rostro
y aun así no tengo aire para respirar.
Tengo la esperanza como amuleto
y un crucifijo
para reparar los errores
que no supimos perdonar.