IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Pesadez apesadumbrada,
entre una columna extendida,
entre libros de amores necróticos,
entre un ósculo opresor,
de sombríos presagios,
la esperanza aún baila,
antes de caer abatida
entre esos días que se nos hacen amargos,
la dulzura artificial
se programa como máquina,
la cordura se niega a ser escuchada,
porque entre estos lares dimensionales,
la natural felicidad se ha deshecho,
y aún así buscamos lo positivo,
nos combinamos como parásitos,
alimentamos al virus,
nunca lo infectamos,
porque somos plaga,
no hay cielo que nos busque,
porque sus estrellas
perdieron su sol,
entre textos urgidos,
y necesidades primordiales,
la interna sabiduría de un dios,
teme por su vida.
entre una columna extendida,
entre libros de amores necróticos,
entre un ósculo opresor,
de sombríos presagios,
la esperanza aún baila,
antes de caer abatida
entre esos días que se nos hacen amargos,
la dulzura artificial
se programa como máquina,
la cordura se niega a ser escuchada,
porque entre estos lares dimensionales,
la natural felicidad se ha deshecho,
y aún así buscamos lo positivo,
nos combinamos como parásitos,
alimentamos al virus,
nunca lo infectamos,
porque somos plaga,
no hay cielo que nos busque,
porque sus estrellas
perdieron su sol,
entre textos urgidos,
y necesidades primordiales,
la interna sabiduría de un dios,
teme por su vida.