Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fueron en los instantes en que mirabas con ojos en extravíos.
-Me debes y pagas...
Tenías ojeras: habías bebido.
Tu cabellera era mecida por manos afanosas leves.
El fajo estaba ante ti y tu mano acuñó contando.
_ Creo que falta un buen toco... es solo una reserva._ dijiste suspicaz
_ Sabía que eras insólito. Arruinas un buen pago.
_ Te place o mejor dicho: te agrada crear climas eufóricos.
_ Tuviste el tupé de desafiarme (dijiste masticando maníes) y
agregaste: ¿Quién puede conmigo en estas clases de juegos?
_ No me agarres de las solapas. ¡Zopenco! ¡Desalmado!
Maldito sea- dije al salir del Consultorio: me sacó otra muela...
-Me debes y pagas...
Tenías ojeras: habías bebido.
Tu cabellera era mecida por manos afanosas leves.
El fajo estaba ante ti y tu mano acuñó contando.
_ Creo que falta un buen toco... es solo una reserva._ dijiste suspicaz
_ Sabía que eras insólito. Arruinas un buen pago.
_ Te place o mejor dicho: te agrada crear climas eufóricos.
_ Tuviste el tupé de desafiarme (dijiste masticando maníes) y
agregaste: ¿Quién puede conmigo en estas clases de juegos?
_ No me agarres de las solapas. ¡Zopenco! ¡Desalmado!
Maldito sea- dije al salir del Consultorio: me sacó otra muela...