dark-maiden
Poeta fiel al portal
El tiempo avanza pero mis recuerdos se estancan.
Los asientos vacíos me dicen que revise bien las cabinas,
lo que perdí es posible que todavía siga a la vista.
Confusa me aferro al olvido,
no quiero borrar lo que me dio la fuerza
para despegar y salir corriendo al aterrizar.
El día oscurece, se expande y amanece.
Huyo de los números, humanísticamente científica.
El espacio diez sigue siendo mío, por más que
lo evito el destino me reprocha mi desatino.
Este ciclo debe cerrarse, las tijeras terminan
de perfilar mi última hebra de rizo abierto.
No quedan más cabellos que reciclar,
la memoria se debería deleitar en la novedad
y en la pureza de la renovación.
¿Cómo olvidar la atención que sutilmente
me dabas?
No es mi imaginación, la gente lo murmuraba
y entre gestos lo gritaban.
Tu dulce mirada ante mi llegada.
Tu cercanía aun en la distancia.
Qué duro fue tu desdén.
Explicaciones acumuladas después de un año:
es la sensación de los que creen amar a
alguien importante.
No soy la que gestiona las cajas, soy la que las carga.
No soy la que firma el permiso, soy la que lo redacta.
No soy la que manda, soy la que se acacha.
No soy la que te salva, soy la que te ama.
No soy la que mereces, no soy nadie.
Rencorosa, eso es lo que piensas, querido receptor.
Despechada, esos que piensas, querida receptora.
¡Me opongo! Hago uso de mi derecho de apelación.
Redacto mi instancia con sello judicial.
Deberías sentirte orgulloso,
siendo nadie te miré.
Siendo nadie te quise dar todo.
Viviendo en la nada, planifiqué nuestro hogar.
Ahora soy alguien y tú eres nadie.
Ahora me vuelves a querer, pero
no tengo versos para ti.
Me mostraste tu rostro más humano,
tu máscara de bondad me aterra.
Yo elijo rechazarte y me peleo con mi corazón.
El orgullo nunca fue mi flor más cultivada,
pero mi madre me la obligó a plantar.
Recojo su fruto y te la doy a probar.
Para mí, sigo siendo nadie y me reafirmo
en la esencia de la negación.
Pero esta nadie te supo entender.
Mucho más que los "alguienes" que se sientan
en las sillas con respaldo.
Mucho más que los que se sientan en tronos.
Mucho más que los que mandan al combate.
Tú eras mi tierra rara en medio de la escasez.
Yo era tu extraño entretenimiento en las horas
de antes y después de volver.
Subíamos a la sierra con la intención de encontrarnos,
calculábamos distancias para no desorientarnos
en nuestro camino al retorno.
No soy nadie pero tal vez estas líneas te importen:
te deseo lo mejor y que la vida te honre.
Los asientos vacíos me dicen que revise bien las cabinas,
lo que perdí es posible que todavía siga a la vista.
Confusa me aferro al olvido,
no quiero borrar lo que me dio la fuerza
para despegar y salir corriendo al aterrizar.
El día oscurece, se expande y amanece.
Huyo de los números, humanísticamente científica.
El espacio diez sigue siendo mío, por más que
lo evito el destino me reprocha mi desatino.
Este ciclo debe cerrarse, las tijeras terminan
de perfilar mi última hebra de rizo abierto.
No quedan más cabellos que reciclar,
la memoria se debería deleitar en la novedad
y en la pureza de la renovación.
¿Cómo olvidar la atención que sutilmente
me dabas?
No es mi imaginación, la gente lo murmuraba
y entre gestos lo gritaban.
Tu dulce mirada ante mi llegada.
Tu cercanía aun en la distancia.
Qué duro fue tu desdén.
Explicaciones acumuladas después de un año:
es la sensación de los que creen amar a
alguien importante.
No soy la que gestiona las cajas, soy la que las carga.
No soy la que firma el permiso, soy la que lo redacta.
No soy la que manda, soy la que se acacha.
No soy la que te salva, soy la que te ama.
No soy la que mereces, no soy nadie.
Rencorosa, eso es lo que piensas, querido receptor.
Despechada, esos que piensas, querida receptora.
¡Me opongo! Hago uso de mi derecho de apelación.
Redacto mi instancia con sello judicial.
Deberías sentirte orgulloso,
siendo nadie te miré.
Siendo nadie te quise dar todo.
Viviendo en la nada, planifiqué nuestro hogar.
Ahora soy alguien y tú eres nadie.
Ahora me vuelves a querer, pero
no tengo versos para ti.
Me mostraste tu rostro más humano,
tu máscara de bondad me aterra.
Yo elijo rechazarte y me peleo con mi corazón.
El orgullo nunca fue mi flor más cultivada,
pero mi madre me la obligó a plantar.
Recojo su fruto y te la doy a probar.
Para mí, sigo siendo nadie y me reafirmo
en la esencia de la negación.
Pero esta nadie te supo entender.
Mucho más que los "alguienes" que se sientan
en las sillas con respaldo.
Mucho más que los que se sientan en tronos.
Mucho más que los que mandan al combate.
Tú eras mi tierra rara en medio de la escasez.
Yo era tu extraño entretenimiento en las horas
de antes y después de volver.
Subíamos a la sierra con la intención de encontrarnos,
calculábamos distancias para no desorientarnos
en nuestro camino al retorno.
No soy nadie pero tal vez estas líneas te importen:
te deseo lo mejor y que la vida te honre.