INSOMNIO
El alma de bronce del reloj
aroma con sus latidos
el jardín nocturno del viejo pueblo
Las sonoras campanadas
son el último suspiro
del tiempo que acaba de morir
y el durmiente en su forzada vigilia
recompone los pétalos sonoros
de las horas que se van.
No son el ruido sincopado
delos trenes que pasan
ni el graznido de los cuervos
son las almas sonoras de las horas
que el viejo reloj esparce
y acompaña al desvelado
en su continuo morir.
Como guadaña de bronce
la voz quebrada del reloj
siega el sueño del durmiente
que se hace nube o esquirlas
de esta su vida tronzada.
En su cama solitaria
el durmiente insomne
respira los antiguos miasmas
de un pasado envenenado
mientras la noche se abre
a la nueva madrugada.
El alma de bronce del reloj
aroma con sus latidos
el jardín nocturno del viejo pueblo
Las sonoras campanadas
son el último suspiro
del tiempo que acaba de morir
y el durmiente en su forzada vigilia
recompone los pétalos sonoros
de las horas que se van.
No son el ruido sincopado
delos trenes que pasan
ni el graznido de los cuervos
son las almas sonoras de las horas
que el viejo reloj esparce
y acompaña al desvelado
en su continuo morir.
Como guadaña de bronce
la voz quebrada del reloj
siega el sueño del durmiente
que se hace nube o esquirlas
de esta su vida tronzada.
En su cama solitaria
el durmiente insomne
respira los antiguos miasmas
de un pasado envenenado
mientras la noche se abre
a la nueva madrugada.