Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
INFIERNO.
¿Ves mi infierno?.
te invito a soñar entre sus llamas,
lenguas bestiales, grilletes eternos.
Ven a beber la sangre de las almas,
retorcidas de miseria, dulce tormento.
La carroña del pecado, caricia de Asmodeo,
se calcina en el azufre, esperanza muerta.
Entre la lujuria y la pereza, vísceras ardiendo,
perfume de éxtasis para los espectros
de fauces nauseabundas.
Las brujas preparan la ofrenda
en el pabellón del cavernoso refectorio,
suena la descarnada orquesta
y el rezo ya no sueña, olvidado esta,
sobre la tumba fría,
antesala del valle de sombras.
¿Ves mi infierno?, ¿Oyes el lamentó?
Entra al festín de Lucifer.
Sebastian Dusalgi.
¿Ves mi infierno?.
te invito a soñar entre sus llamas,
lenguas bestiales, grilletes eternos.
Ven a beber la sangre de las almas,
retorcidas de miseria, dulce tormento.
La carroña del pecado, caricia de Asmodeo,
se calcina en el azufre, esperanza muerta.
Entre la lujuria y la pereza, vísceras ardiendo,
perfume de éxtasis para los espectros
de fauces nauseabundas.
Las brujas preparan la ofrenda
en el pabellón del cavernoso refectorio,
suena la descarnada orquesta
y el rezo ya no sueña, olvidado esta,
sobre la tumba fría,
antesala del valle de sombras.
¿Ves mi infierno?, ¿Oyes el lamentó?
Entra al festín de Lucifer.
Sebastian Dusalgi.