antonio palacios ferriño
Poeta recién llegado
La sangre fluye a través de los canales de desesperación.
El fuego calcinando la carne y de todos ellos los adentros.
La lluvia negra cae mojando entre los vagabundos muertos.
El compas de muerte, la lúgubre tonada, de muerte la canción.
Los gemidos del dolor eterno retruenan con eco espeluznante.
La desgracia desgarra feroz las entrañas de nuestra vida.
La fe se profana hasta que se le ve al final ya muy perdida.
Los ojos verdes del demonio rojo-negro los paralizan al instante.
La perfidia, el deseo, y el pecado en uno solo se convierte.
El lugar caliente se transforma en un solo gran imploro.
Todos los demonio se llenan de Ángeles en triste lloro.
Las almas negras se vierten y se percibe el olor a muerte.
El éxtasis del mal aquí se contagia como algún encanto.
El dolor nos convierte en un ser muy inconciente.
La putrefacción en el lugar se nos hace presente.
Los pecados capitales, aquí no tienen perdón ni llanto.
La envidia, el caos, la maldad en combinación ruin.
Prevaleciente la risa y alegría meramente simulada.
Aquí el alma impura es eternamente atormentada.
Escoria del universo que en el infierno no tiene fin.
El destino espera para todas las almas que están descarriadas.
Es el destino para todas las almas que ahora están perdidas.
Es por la mala religión que se encuentran aun confundidas.
Serán por cruel infierno y por el diablo por siempre amadas.
El fuego calcinando la carne y de todos ellos los adentros.
La lluvia negra cae mojando entre los vagabundos muertos.
El compas de muerte, la lúgubre tonada, de muerte la canción.
Los gemidos del dolor eterno retruenan con eco espeluznante.
La desgracia desgarra feroz las entrañas de nuestra vida.
La fe se profana hasta que se le ve al final ya muy perdida.
Los ojos verdes del demonio rojo-negro los paralizan al instante.
La perfidia, el deseo, y el pecado en uno solo se convierte.
El lugar caliente se transforma en un solo gran imploro.
Todos los demonio se llenan de Ángeles en triste lloro.
Las almas negras se vierten y se percibe el olor a muerte.
El éxtasis del mal aquí se contagia como algún encanto.
El dolor nos convierte en un ser muy inconciente.
La putrefacción en el lugar se nos hace presente.
Los pecados capitales, aquí no tienen perdón ni llanto.
La envidia, el caos, la maldad en combinación ruin.
Prevaleciente la risa y alegría meramente simulada.
Aquí el alma impura es eternamente atormentada.
Escoria del universo que en el infierno no tiene fin.
El destino espera para todas las almas que están descarriadas.
Es el destino para todas las almas que ahora están perdidas.
Es por la mala religión que se encuentran aun confundidas.
Serán por cruel infierno y por el diablo por siempre amadas.