Phoenix62
Poeta recién llegado
INFERNUM 30/03/2015
(Los ecos de mi voz)
El espacio es de un silencio tal,
que me asfixia.
Átomos venenosos de olvido
pululan por doquier
por un negro intenso e infinito.
En este microcosmos impío
lo material no existe
y sé que ya no vivo,
pero pienso, pero siento
¿entonces vivo?
este frío mortal no mata
aunque sea mortal,
solo duele, el alma duele.
Moléculas de azufre
hierven dentro de mi sombra
y mi pensamiento se evapora,
todo se evapora.
El tiempo es solo dolor
y el clima aterrador,
el miedo se extiende
hasta el último átomo de éter.
Quiero respirar pero quema
todo quema, todo duele,
la sensación de asfixia se acentúa
en un miedo que es atroz.
Y en esta obscuridad voy ciego
pero de pronto
lo etéreo se hace visible
y me rindo al miedo,
solo me dejo llevar
hacía un sitio que no quiero,
veo luz,
mi cuerpo flota hacia ella.
No estoy solo
varias formas me acompañan,
no las identifico
son solo sombras sin destino,
y en este paraje de olvido
nada tiene sentido,
la luz se acerca ¡o yo a ella!
es todo incertidumbre y miedo.
Pienso en morir, quisiera morir,
no puedo,
me ahogo en un compuesto extraño
con sabor a azufre y fuego.
El calor es insostenible
me quema, me duele, me asfixia,
pero el frío, este maldito frío
¡porqué Dios mío!
Ya mi dios es otro
mi dios es el impío.
Y de pronto un pensamiento
¡Todo esto lo he vivido!
La luz me atrapa, me invade,
ahora lo recuerdo todo,
porque todo es repetitivo
y la luz es mi destino, un destino atroz
que me ciega.
Poco a poco lo voy recordando todo,
una procesión de impíos se cruzan en mi camino
y ahora sé que había vivido
en un tiempo muy remoto
hice un pacto ignoto,
mi alma por un amor
pero cuando llego mi hora
y se me paró el corazón,
me arrancaron el alma
y no sé que es peor
la sensación de asfixia o este infame dolor.
Mephistopheles no perdona
no quiere perdonar,
le pido un respiro,
me lo niega,
es implacable,
es monstruoso,
es atroz,
¿Y en un tiempo fue un ángel divino?
Ni sé como me engaño
ni como se cruzó en mi camino,
pero ahora ya sé
que el infierno es mi destino.
Tomás
D/R
(Los ecos de mi voz)
El espacio es de un silencio tal,
que me asfixia.
Átomos venenosos de olvido
pululan por doquier
por un negro intenso e infinito.
En este microcosmos impío
lo material no existe
y sé que ya no vivo,
pero pienso, pero siento
¿entonces vivo?
este frío mortal no mata
aunque sea mortal,
solo duele, el alma duele.
Moléculas de azufre
hierven dentro de mi sombra
y mi pensamiento se evapora,
todo se evapora.
El tiempo es solo dolor
y el clima aterrador,
el miedo se extiende
hasta el último átomo de éter.
Quiero respirar pero quema
todo quema, todo duele,
la sensación de asfixia se acentúa
en un miedo que es atroz.
Y en esta obscuridad voy ciego
pero de pronto
lo etéreo se hace visible
y me rindo al miedo,
solo me dejo llevar
hacía un sitio que no quiero,
veo luz,
mi cuerpo flota hacia ella.
No estoy solo
varias formas me acompañan,
no las identifico
son solo sombras sin destino,
y en este paraje de olvido
nada tiene sentido,
la luz se acerca ¡o yo a ella!
es todo incertidumbre y miedo.
Pienso en morir, quisiera morir,
no puedo,
me ahogo en un compuesto extraño
con sabor a azufre y fuego.
El calor es insostenible
me quema, me duele, me asfixia,
pero el frío, este maldito frío
¡porqué Dios mío!
Ya mi dios es otro
mi dios es el impío.
Y de pronto un pensamiento
¡Todo esto lo he vivido!
La luz me atrapa, me invade,
ahora lo recuerdo todo,
porque todo es repetitivo
y la luz es mi destino, un destino atroz
que me ciega.
Poco a poco lo voy recordando todo,
una procesión de impíos se cruzan en mi camino
y ahora sé que había vivido
en un tiempo muy remoto
hice un pacto ignoto,
mi alma por un amor
pero cuando llego mi hora
y se me paró el corazón,
me arrancaron el alma
y no sé que es peor
la sensación de asfixia o este infame dolor.
Mephistopheles no perdona
no quiere perdonar,
le pido un respiro,
me lo niega,
es implacable,
es monstruoso,
es atroz,
¿Y en un tiempo fue un ángel divino?
Ni sé como me engaño
ni como se cruzó en mi camino,
pero ahora ya sé
que el infierno es mi destino.
Tomás
D/R