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Inesperadamente

sara0305

Poeta fiel al portal
Y lo siento
sin proponérmelo,
o es ella la que impone
la que me ata a su lienzo,
la que arrebata mi voz
y me transforma en mensajero;
la dueña de mi mano, de mi diafragma
sin cuerda o un violín apagado.
Estoy comiendo y se transforma
en miel, en sabia, en dulce sustento
en mi sueño, es el anciano cayendo
al jardín eterno, o una calavera
bailando un tango, o solo un perro
moviendo la cola a su amo ciego.
Y se vuelve suave murmullo
hablando en los pájaros,
o es una manzana podrida
que boté en un tarro,
la melodía que se hace
tragicomedia en un santo,
la arritmia de un corazón agitado.
Me toma, y me mira, es saliva
sofocante en mi axila,
un ángel apuntándome con una flecha
el pan duro de una mesa vacía,
el iris de un payasito borracho,
la alegría de mi padre, o llanto.
Se mueve la pluma, despierta la tecla
y la miro hacer una rima, apropiarse
de mi dolor inventando mentiras.
Despacio se va, la veo despegar
en el ocaso, sola me quedo,
mi musa se ha ido hasta esperar un
Despiste de mi mano dormida.
 
Y lo siento
sin proponérmelo,
o es ella la que impone
la que me ata a su lienzo,
la que arrebata mi voz
y me transforma en mensajero;
la dueña de mi mano, de mi diafragma
sin cuerda o un violín apagado.
Estoy comiendo y se transforma
en miel, en sabia, en dulce sustento
en mi sueño, es el anciano cayendo
al jardín eterno, o una calavera
bailando un tango, o solo un perro
moviendo la cola a su amo ciego.
Y se vuelve suave murmullo
hablando en los pájaros,
o es una manzana podrida
que boté en un tarro,
la melodía que se hace
tragicomedia en un santo,
la arritmia de un corazón agitado.
Me toma, y me mira, es saliva
sofocante en mi axila,
un ángel apuntándome con una flecha
el pan duro de una mesa vacía,
el iris de un payasito borracho,
la alegría de mi padre, o llanto.
Se mueve la pluma, despierta la tecla
y la miro hacer una rima, apropiarse
de mi dolor inventando mentiras.
Despacio se va, la veo despegar
en el ocaso, sola me quedo,
mi musa se ha ido hasta esperar un
Despiste de mi mano dormida.


Sara
Bellisimas letras, te felicito, escribes de lujo
Estrellas y cariños
Ana
 
Y lo siento
sin proponérmelo,
o es ella la que impone
la que me ata a su lienzo,
la que arrebata mi voz
y me transforma en mensajero;
la dueña de mi mano, de mi diafragma
sin cuerda o un violín apagado.
Estoy comiendo y se transforma
en miel, en sabia, en dulce sustento
en mi sueño, es el anciano cayendo
al jardín eterno, o una calavera
bailando un tango, o solo un perro
moviendo la cola a su amo ciego.
Y se vuelve suave murmullo
hablando en los pájaros,
o es una manzana podrida
que boté en un tarro,
la melodía que se hace
tragicomedia en un santo,
la arritmia de un corazón agitado.
Me toma, y me mira, es saliva
sofocante en mi axila,
un ángel apuntándome con una flecha
el pan duro de una mesa vacía,
el iris de un payasito borracho,
la alegría de mi padre, o llanto.
Se mueve la pluma, despierta la tecla
y la miro hacer una rima, apropiarse
de mi dolor inventando mentiras.
Despacio se va, la veo despegar
en el ocaso, sola me quedo,
mi musa se ha ido hasta esperar un
Despiste de mi mano dormida.

Sara que bello poema ,me encantó,un gusto y un beso,Sandra
 
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