Mi amor nostálgico,
sin ser bucólico,
de amar lo trágico
sobre lo cómico.
Traza lo mágico
en lo copérnico,
quema la brújula
de lo geográfico.
Y anda sinérgico
por lo bazófico,
busca lo esférico
de lo rectángulo,
deja lo insípido
de lo pletórico,
pule lo áspero
de lo congénito.
Toma lo tónico
de lo fonético,
en un catálogo
de hechos histéricos,
donde lo apócrifo
pinta los límites
de lo fantástico
en lo legítimo.
Con una pócima
de jugo cósmico,
que lleva implícito
mi amor lunático,
sobre la lámina
de lo hipotético
libera un átomo
desde su pálpito.
Aristotélico
más que platónico,
un tanto químico
más que romántico.
Sin ser dogmático
busca lo acústico
de lo recóndito
de sus relámpagos.
Y avanza rápido
por las carátulas,
de lo gramático
donde lo poético
se vuelve vértice
de lo mayúsculo.
Con lo sinfónico
cruza lo acuático.
Se ha hecho filósofo
mi amor jurásico,
y arde de júbilo
con lo más lógico.
Busca lo cuántico
de lo epidérmico,
y usa patéticos
versos indómitos.
sin ser bucólico,
de amar lo trágico
sobre lo cómico.
Traza lo mágico
en lo copérnico,
quema la brújula
de lo geográfico.
Y anda sinérgico
por lo bazófico,
busca lo esférico
de lo rectángulo,
deja lo insípido
de lo pletórico,
pule lo áspero
de lo congénito.
Toma lo tónico
de lo fonético,
en un catálogo
de hechos histéricos,
donde lo apócrifo
pinta los límites
de lo fantástico
en lo legítimo.
Con una pócima
de jugo cósmico,
que lleva implícito
mi amor lunático,
sobre la lámina
de lo hipotético
libera un átomo
desde su pálpito.
Aristotélico
más que platónico,
un tanto químico
más que romántico.
Sin ser dogmático
busca lo acústico
de lo recóndito
de sus relámpagos.
Y avanza rápido
por las carátulas,
de lo gramático
donde lo poético
se vuelve vértice
de lo mayúsculo.
Con lo sinfónico
cruza lo acuático.
Se ha hecho filósofo
mi amor jurásico,
y arde de júbilo
con lo más lógico.
Busca lo cuántico
de lo epidérmico,
y usa patéticos
versos indómitos.
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