Angel Felibre
Poeta que considera el portal su segunda casa
Apenas habían comenzado a caer las primeras hojas de los árboles cuando sonó aquel terrible estruendo. La tierra tembló, de la falda de la montaña comenzó a salir humo y ceniza. Todos los animales salieron huyendo despavoridos. Sólo la tribu de humanos se quedó mirando expectante. Cuando se dieron cuenta del peligro ya fue tarde...
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