IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Visiones que desfiguran,
entre percepciones divinas,
la codicia es simple y venenosa,
se aferra a cada sueño,
y lo vuelve pesadilla,
presas que son parásitos de su propia alma,
suspiros profundos,
entre una asfixia endurecida,
quiebra la voz,
y nos quita el pecho,
desangrándonos
en una vorágine de melancolía,
solitud efímera,
porque hasta la soledad se olvida,
chocamos una última vez,
contra la pared de nuestros miedos,
perdemos nuestros pasos,
pisamos nuevas profundidades,
entre un ocaso que nos ciega completamente,
somos libres,
pero no conscientes de ello.
entre percepciones divinas,
la codicia es simple y venenosa,
se aferra a cada sueño,
y lo vuelve pesadilla,
presas que son parásitos de su propia alma,
suspiros profundos,
entre una asfixia endurecida,
quiebra la voz,
y nos quita el pecho,
desangrándonos
en una vorágine de melancolía,
solitud efímera,
porque hasta la soledad se olvida,
chocamos una última vez,
contra la pared de nuestros miedos,
perdemos nuestros pasos,
pisamos nuevas profundidades,
entre un ocaso que nos ciega completamente,
somos libres,
pero no conscientes de ello.