James Paul
Poeta asiduo al portal
Me desperté y casi al instante me acordé de ayer. Había sido un día interesante, muy triste por cierto. Te hable por msn, y sin embargo, no pude ir mas allá. No se que pensar de vos, si queres que pase algo. No sé si sabrás que yo quiero que pase todo.
Siento que me voy a volver loco. No entiendo por qué el sol nos alumbra. Alumbra a toda la gente sufriente que se levanta por la mañana, a perder un día más, a ganar un día menos. Miro por la ventana del colectivo y no veo más que tu ausencia. Me acuesto todas la noches en la misma cama gastada.
Pero ahora que creo que te encontré, ya los días se convierten en juegos de vida o muerte. Pensar que después de todo, no voy a tenerte, me sumerge en un recinto de desilusión. ¿Qué más puedo hacer? Ya he perdido chances, cuando hube apostado a la cobardía, y el croupier cantó "negro, la has perdido". Nunca me ha llegado el recibo, que me informara tu interés.
Ahora que creo que te encontré, no puedo dejar que la luna, siga inviertiendo su tenue gracia en mi terraza, en la cual no estás.
Ahora que creo que te encontré, no entiendo cómo no sé que decirte y prometerte. Solo tengo miedo de perderte. Solo tengo miedo de llegar al bar, y que tu al mirar, pidas la cuenta, y al final, solo me quede sin vos, y tu... y tu espalda tan bonita y perdida.
Ya sé que el sol nunca me va a fallar, y que la luna cuando la mire, me mirará. Pero ahora que te encontré, el sol y la luna se pierden en tus ojos. El sol y la luna se hunden en el humedo candor de tu boca.
Y no quiero dejarte ir. No quiero pagarte el remis de vuelta. No quiero que una hoja de otoño me despierte de este oasis de esperanza.
Ahora que llega la primavera. Ahora que llegaste a este puerto vacío, donde hay una lancha desmejorada. Yo te querría invitar a pasear por el río. Yo te invito a pasar la vida conmigo.
Siento que me voy a volver loco. No entiendo por qué el sol nos alumbra. Alumbra a toda la gente sufriente que se levanta por la mañana, a perder un día más, a ganar un día menos. Miro por la ventana del colectivo y no veo más que tu ausencia. Me acuesto todas la noches en la misma cama gastada.
Pero ahora que creo que te encontré, ya los días se convierten en juegos de vida o muerte. Pensar que después de todo, no voy a tenerte, me sumerge en un recinto de desilusión. ¿Qué más puedo hacer? Ya he perdido chances, cuando hube apostado a la cobardía, y el croupier cantó "negro, la has perdido". Nunca me ha llegado el recibo, que me informara tu interés.
Ahora que creo que te encontré, no puedo dejar que la luna, siga inviertiendo su tenue gracia en mi terraza, en la cual no estás.
Ahora que creo que te encontré, no entiendo cómo no sé que decirte y prometerte. Solo tengo miedo de perderte. Solo tengo miedo de llegar al bar, y que tu al mirar, pidas la cuenta, y al final, solo me quede sin vos, y tu... y tu espalda tan bonita y perdida.
Ya sé que el sol nunca me va a fallar, y que la luna cuando la mire, me mirará. Pero ahora que te encontré, el sol y la luna se pierden en tus ojos. El sol y la luna se hunden en el humedo candor de tu boca.
Y no quiero dejarte ir. No quiero pagarte el remis de vuelta. No quiero que una hoja de otoño me despierte de este oasis de esperanza.
Ahora que llega la primavera. Ahora que llegaste a este puerto vacío, donde hay una lancha desmejorada. Yo te querría invitar a pasear por el río. Yo te invito a pasar la vida conmigo.