Asklepios
Incinerando envidias
Imploraban tener
capacidad de asombro
para sentirse completos...
Pasaron los tiempos
sin novedad alguna, a pesar
de rogar a los dioses su
intervención. Más, de forma
inesperada, un joven infante,
una inocente criatura,
facilitó lo que con tanta ansiedad
esperaban.
Y no fue que hiciera nada aquel
profeta. Simplemente, la solución
resultó ser la aparición misma. Nació
la realidad de la sorpresa para,
al instante... fallecer. Todos con sus
bocas y ojos abiertos, como
prueba incontestable de
su estupor.
capacidad de asombro
para sentirse completos...
Pasaron los tiempos
sin novedad alguna, a pesar
de rogar a los dioses su
intervención. Más, de forma
inesperada, un joven infante,
una inocente criatura,
facilitó lo que con tanta ansiedad
esperaban.
Y no fue que hiciera nada aquel
profeta. Simplemente, la solución
resultó ser la aparición misma. Nació
la realidad de la sorpresa para,
al instante... fallecer. Todos con sus
bocas y ojos abiertos, como
prueba incontestable de
su estupor.