Évano
Libre, sin dioses.
SE guardan en cofres los coños
que van buscando por el mundo
a llaves de oro que los abran.
A deriva las manos aferradas
por remolinos alocados
que van succionando sus tiempos
pasados,
El pobre tonto nada siempre
lejos del lugar de la vida
y de luces y vientos plácidos
que ululan a veleros enormes,
tanto como el desierto creado
para conformar sus esloras.
Las sirenas —pasajeras ahora
de Nautilus que no penetran
ni la superficie del alma—
ven, serenas, cómo se hunden
carnes desgarradas por perras:
guardianas del dios de lo negro.
Mientras voy al abismo veo
cómo ridículos titanics
Pronto serán Homeros y Ulises
naufragando entre los aullidos
de sirenas y perras del oro.
que van buscando por el mundo
a llaves de oro que los abran.
A deriva las manos aferradas
a tablas.
Ilusos que giran y giran
por remolinos alocados
que van succionando sus tiempos
pasados,
presentes,
futuros.
El pobre tonto nada siempre
lejos del lugar de la vida
y de luces y vientos plácidos
que ululan a veleros enormes,
tanto como el desierto creado
para conformar sus esloras.
Las sirenas —pasajeras ahora
de Nautilus que no penetran
ni la superficie del alma—
ven, serenas, cómo se hunden
carnes desgarradas por perras:
guardianas del dios de lo negro.
Mientras voy al abismo veo
cómo ridículos titanics
navegan
con mi mismo rumbo.
Pronto serán Homeros y Ulises
naufragando entre los aullidos
de sirenas y perras del oro.
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