IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
En la tierra
se quedan los hambrientos,
los que difunden su miseria,
los que le reclaman al viento,
porque según ellos,
miedo no les queda,
en algún otro lugar se escucha,
a la gente vivir,
después de una muerte corta,
por un anónimo eterno,
debajo de piedras, nombres y nostalgias,
entre la tierra se esconde,
lo que el sol nunca pudo alumbrar,
encima del vacío,
aquel astro vencido,
que como todo dios,
hace la guerra, y hace su mito,
aquel cielo destruido,
alaba su suerte,
su terquedad, mala o inservible,
se la engulle el infierno,
aquel que procuró el paraíso,
aquel que entregó su pecado,
para enmudecer toda consciencia,
aquel que no acepta cuestionamiento,
aquel dios,
es un ser humano.
se quedan los hambrientos,
los que difunden su miseria,
los que le reclaman al viento,
porque según ellos,
miedo no les queda,
en algún otro lugar se escucha,
a la gente vivir,
después de una muerte corta,
por un anónimo eterno,
debajo de piedras, nombres y nostalgias,
entre la tierra se esconde,
lo que el sol nunca pudo alumbrar,
encima del vacío,
aquel astro vencido,
que como todo dios,
hace la guerra, y hace su mito,
aquel cielo destruido,
alaba su suerte,
su terquedad, mala o inservible,
se la engulle el infierno,
aquel que procuró el paraíso,
aquel que entregó su pecado,
para enmudecer toda consciencia,
aquel que no acepta cuestionamiento,
aquel dios,
es un ser humano.