Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
HUIDAS
De la pausada norma que tributa privilegios,
del insufrible giro de la tarde alambicando corsarios y marismas,
del furioso azoque que convalida la escisión en el llano pleamar de un esquife,
del extraño poder paralizando estuarios y celestes arrecifes,
de la furia de un fuego revirtiendo la materia de la piedra,
del nefasto estallido que intenta proclamar escolios frente a una marea moribunda,
del estival de tu cuerpo auscultando la memoria de la leche,
de difuntos atardeceres después del invierno, su torrencial peso,
de la mano poderosa y justa de Dios en las entrañas…
quiero huir
quiero fugarme.
De la pausada norma que tributa privilegios,
del insufrible giro de la tarde alambicando corsarios y marismas,
del furioso azoque que convalida la escisión en el llano pleamar de un esquife,
del extraño poder paralizando estuarios y celestes arrecifes,
de la furia de un fuego revirtiendo la materia de la piedra,
del nefasto estallido que intenta proclamar escolios frente a una marea moribunda,
del estival de tu cuerpo auscultando la memoria de la leche,
de difuntos atardeceres después del invierno, su torrencial peso,
de la mano poderosa y justa de Dios en las entrañas…
quiero huir
quiero fugarme.
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