IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Cuando el tiempo no controla,
cuando la mente se desprende del alma,
y los mares no oscilan,
y las profundidades ascienden,
deseando librarse de la soledad,
entre espacios infinitos,
nuestra conciencia asciende, horizontalmente,
buscando en la verticalidad del viento,
solo un recuerdo
que la impulse a llegar,
hacia aquel espacio
que arde sin fuego,
inviernos existenciales,
se congelan las esencias
de almas ancladas a lo corpóreo,
encontradas,
en aquellas lagunas de tristezas reflexivas,
solo doradas verdades,
que son hogar,
que son placentero saber,
descansarán soñando,
aquellas conciencias,
que logren vislumbrar
aún más que todo misterio,
para las que puedan
observar al olvido de frente,
y aceptar,
que no valemos más que él.
cuando la mente se desprende del alma,
y los mares no oscilan,
y las profundidades ascienden,
deseando librarse de la soledad,
entre espacios infinitos,
nuestra conciencia asciende, horizontalmente,
buscando en la verticalidad del viento,
solo un recuerdo
que la impulse a llegar,
hacia aquel espacio
que arde sin fuego,
inviernos existenciales,
se congelan las esencias
de almas ancladas a lo corpóreo,
encontradas,
en aquellas lagunas de tristezas reflexivas,
solo doradas verdades,
que son hogar,
que son placentero saber,
descansarán soñando,
aquellas conciencias,
que logren vislumbrar
aún más que todo misterio,
para las que puedan
observar al olvido de frente,
y aceptar,
que no valemos más que él.