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Llamo a tu puerta, con el corazón
reducido a un montón de pedazos,
con el alma febril por tus abrazos,
te llamo a gritos en mi soledad,
llamo a tu sonrisa y a tus labios
con los puños heridos y cerrados.
Llamo a tu boca, a tu pálida piel,
a tu acento sutil y nacarado,
a la sombra de un hermoso latir
de un volcán paciente y callado,
te llamo entre las olas soliviantadas
de dos corazones enamorados,
te llamo en silencio mas otras grito
tu nombre entre mil palmeras
que se agitan alegres al amanecer.
Te llamo suavemente y despacio
como solo lo hacen los enamorados,
te llamo en medio de la oscuridad
cuando los sueños se hacen posibles,
te llamo porque el amor inconfundible
lleva el aroma de tu dulce perfume
y recorre mi cuerpo y mi alma.
Te llamo, llamo a tu recuerdo
hoy que todo lo perdí, todo,
hoy cuando pronuncio tu nombre
y solo hay suspiros en mi alma,
porque quiero sentir al oír tu voz
que fuiste creada para mí
en esta vida, en esta melodía,
o por el contrario, con esperanza,
surcaré vida tras vida sin descanso,
te buscaré hasta llegar a tu lado
y te llamaré feliz por tu nombre.
Llamo a tu puerta, con el corazón
reducido a un montón de pedazos,
con el alma febril por tus abrazos,
te llamo a gritos en mi soledad,
llamo a tu sonrisa y a tus labios
con los puños heridos y cerrados.
Llamo a tu boca, a tu pálida piel,
a tu acento sutil y nacarado,
a la sombra de un hermoso latir
de un volcán paciente y callado,
te llamo entre las olas soliviantadas
de dos corazones enamorados,
te llamo en silencio mas otras grito
tu nombre entre mil palmeras
que se agitan alegres al amanecer.
Te llamo suavemente y despacio
como solo lo hacen los enamorados,
te llamo en medio de la oscuridad
cuando los sueños se hacen posibles,
te llamo porque el amor inconfundible
lleva el aroma de tu dulce perfume
y recorre mi cuerpo y mi alma.
Te llamo, llamo a tu recuerdo
hoy que todo lo perdí, todo,
hoy cuando pronuncio tu nombre
y solo hay suspiros en mi alma,
porque quiero sentir al oír tu voz
que fuiste creada para mí
en esta vida, en esta melodía,
o por el contrario, con esperanza,
surcaré vida tras vida sin descanso,
te buscaré hasta llegar a tu lado
y te llamaré feliz por tu nombre.