[center:46061c659e]
Soy y dejaré de ser,
he sido durante el tiempo inconexo,
carne que guardaba una conciencia.
En la mística y gloriosa muerte,
que esperé, descubrí que fue sólo anhelo.
Estoy recluso en la agonía,
en un reposo resignado,
todo lo que mi vista alcanza,
son recuerdos que se mecen en paredes.
Sucia la humedad de un claustro hospitalario,
la incómoda cama-sonajero que rechina,
cual pasos cadavéricos en los pasillos.
La luz tenue que esconde sombras,
cual vórtices ocultos a otro mundo
y me siento observado.
El cansancio, las ganas perdidas,
el futuro escurre entre los dedos
y el recuerdo de cicatrices,
que consuelan al recordar sus causas.
Pero en la soledad mortuoria,
meciendo en la cuna de la vida,
que recita una canción tranquila
convidándome a dormir,
para pasar a eternos sueños.
Y me pregunto, ¿ a dónde iré?
mientras empañado el vidrio,
glasea la vista
y una lágrima escasa
serpentea en las mejillas,
el pecho expande,
robando finales bocanadas,
robando el aire en un último suspiro,
las manos suavizan y relaja el cuerpo.
Ya no hay vida, no hay tiempo,
el reloj detenido,
el cielo que es un techo,
las aves cucarachas.
Todo ente vestido de blanco
fueron quienes velaban en la agonía,
doctores y enfermeros.
Y aquella soledad fue eterna,
apagó la luz, detuvo el tiempo.
Es la realidad que deriva un muerto,
una sombra en una esquina,
un recuerdo....[/center:46061c659e]
Soy y dejaré de ser,
he sido durante el tiempo inconexo,
carne que guardaba una conciencia.
En la mística y gloriosa muerte,
que esperé, descubrí que fue sólo anhelo.
Estoy recluso en la agonía,
en un reposo resignado,
todo lo que mi vista alcanza,
son recuerdos que se mecen en paredes.
Sucia la humedad de un claustro hospitalario,
la incómoda cama-sonajero que rechina,
cual pasos cadavéricos en los pasillos.
La luz tenue que esconde sombras,
cual vórtices ocultos a otro mundo
y me siento observado.
El cansancio, las ganas perdidas,
el futuro escurre entre los dedos
y el recuerdo de cicatrices,
que consuelan al recordar sus causas.
Pero en la soledad mortuoria,
meciendo en la cuna de la vida,
que recita una canción tranquila
convidándome a dormir,
para pasar a eternos sueños.
Y me pregunto, ¿ a dónde iré?
mientras empañado el vidrio,
glasea la vista
y una lágrima escasa
serpentea en las mejillas,
el pecho expande,
robando finales bocanadas,
robando el aire en un último suspiro,
las manos suavizan y relaja el cuerpo.
Ya no hay vida, no hay tiempo,
el reloj detenido,
el cielo que es un techo,
las aves cucarachas.
Todo ente vestido de blanco
fueron quienes velaban en la agonía,
doctores y enfermeros.
Y aquella soledad fue eterna,
apagó la luz, detuvo el tiempo.
Es la realidad que deriva un muerto,
una sombra en una esquina,
un recuerdo....[/center:46061c659e]