IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Inducido a un baile corrosivo,
degradando la piel,
en un sueño que no se vive,
pero se elabora,
constantemente,
para poder respirar toda esta ansiedad,
observado, controlado, influido,
no puedo decidir,
y así como me dieron la vida,
no me la pueden quitar,
así como me ignoran,
mi muerte quedará marcada
en la constancia del tiempo,
que también ahogará al mundo,
cuando no haya futuro
que simule ser presente,
entre pasados de un dolor enmarcado,
con las cenizas de una nostalgia,
que refleja un arrepentimiento,
como innegable verdad última,
solo si la consciencia sabe pensar,
la peor emoción se abre como veneno,
el peor día de mi vida,
son todos los días nuevos,
porque me hacen confirmar,
que cada día se siente como el último,
las peores noches me encuentran,
cuando en ellas deposito mi fe,
juegan con mi sentido del día,
cuando todos los días no son noche,
ni las noches llegan a iluminarme,
el hambre mata,
al igual que el frio,
mi cuerpo juega
con la presencia del vacío,
hasta que mi silencio gangrene,
las percepciones mienten,
entre silencios completos,
la verdad domina,
la realidad es existencia,
para el que sangre su propia impotencia,
ojos que no ven, corazón pertinente,
inmolación de la mente,
ausencia indolora,
muerte vomitando sobre el alma,
tragar la amargura,
envenenar nuestras vísceras,
latir sin corazón,
percepciones muertas,
de otro ser a punto de morir,
disidencias crepusculares,
horizontes que son mares,
de lágrimas sin dueños,
la tristeza será geometría para el vacío,
y su silencio será manifestación,
para el que observa toda última quietud.
degradando la piel,
en un sueño que no se vive,
pero se elabora,
constantemente,
para poder respirar toda esta ansiedad,
observado, controlado, influido,
no puedo decidir,
y así como me dieron la vida,
no me la pueden quitar,
así como me ignoran,
mi muerte quedará marcada
en la constancia del tiempo,
que también ahogará al mundo,
cuando no haya futuro
que simule ser presente,
entre pasados de un dolor enmarcado,
con las cenizas de una nostalgia,
que refleja un arrepentimiento,
como innegable verdad última,
solo si la consciencia sabe pensar,
la peor emoción se abre como veneno,
el peor día de mi vida,
son todos los días nuevos,
porque me hacen confirmar,
que cada día se siente como el último,
las peores noches me encuentran,
cuando en ellas deposito mi fe,
juegan con mi sentido del día,
cuando todos los días no son noche,
ni las noches llegan a iluminarme,
el hambre mata,
al igual que el frio,
mi cuerpo juega
con la presencia del vacío,
hasta que mi silencio gangrene,
las percepciones mienten,
entre silencios completos,
la verdad domina,
la realidad es existencia,
para el que sangre su propia impotencia,
ojos que no ven, corazón pertinente,
inmolación de la mente,
ausencia indolora,
muerte vomitando sobre el alma,
tragar la amargura,
envenenar nuestras vísceras,
latir sin corazón,
percepciones muertas,
de otro ser a punto de morir,
disidencias crepusculares,
horizontes que son mares,
de lágrimas sin dueños,
la tristeza será geometría para el vacío,
y su silencio será manifestación,
para el que observa toda última quietud.