oscardelaermita
Poeta recién llegado
Dando un par de vueltas
a este otoño sin tulipanes, de trabajo y tedio,
voy a disfrazarme de cuerdo aplicado,
de gris metálico y verso de Cohen,
a salpicar mi registro de voluntades torturadas
con el óxido del que camina de rodillas,
a alimentarme de heridos sin heridas,
a ser Lucy en el cielo sin diamantes,
a ser el Pierrot de Godard.
Con la ayuda del artificio y la ciencia forense,
evocaré tu tacto y tu olor
en los fotogramas que aun guardo en mil cajas de zapatos,
experimentaré con las espinas clavadas en silencios,
con los tragos largos y fáciles y las tardes de chubasquero y café.
Me abandonaré a la corriente añil, a la hirviente lengua de fuego,
seré un habitante más que no paga el alquiler de su ataúd flotante
y en un alarde de aprendiz de rock star
seré un sacrificio torpe que no deja de arder, a saber por qué.
Este verano sin tormentas secas
me trae frío y miedos ya superados,
suspendiéndome entre esquelas y esqueletos,
me interpreta y no me traduce.
Me deja a medias.
Y las horas se me solapan como el sudor a tu camiseta,
como cucarachas hacinadas en heno quemado,
como las polillas en aquel abrigo, que compré en el rastro,
con el que te tapaba cuando te dormías tan temprano.
El viento que sopla y quema
suena a melancolía de tetrabrik
y lingotazos apretados a medio gas.
Mientras me inyecto savia degradada
y fluyo oliendo a tierra mojada ,
en este verano de malas noticias y nada húmedo,
hago cola en la puerta del wc.
Será como volver a empezar.
Me criaron los perros hambrientos y las arañas
por eso mis piernas son largas y peludas.
Donde yo vivo la gente no se casa.
Nos divertimos tirándoles piedras a los ferries.
Solo un hombre muerto a la vista.
a este otoño sin tulipanes, de trabajo y tedio,
voy a disfrazarme de cuerdo aplicado,
de gris metálico y verso de Cohen,
a salpicar mi registro de voluntades torturadas
con el óxido del que camina de rodillas,
a alimentarme de heridos sin heridas,
a ser Lucy en el cielo sin diamantes,
a ser el Pierrot de Godard.
Con la ayuda del artificio y la ciencia forense,
evocaré tu tacto y tu olor
en los fotogramas que aun guardo en mil cajas de zapatos,
experimentaré con las espinas clavadas en silencios,
con los tragos largos y fáciles y las tardes de chubasquero y café.
Me abandonaré a la corriente añil, a la hirviente lengua de fuego,
seré un habitante más que no paga el alquiler de su ataúd flotante
y en un alarde de aprendiz de rock star
seré un sacrificio torpe que no deja de arder, a saber por qué.
Este verano sin tormentas secas
me trae frío y miedos ya superados,
suspendiéndome entre esquelas y esqueletos,
me interpreta y no me traduce.
Me deja a medias.
Y las horas se me solapan como el sudor a tu camiseta,
como cucarachas hacinadas en heno quemado,
como las polillas en aquel abrigo, que compré en el rastro,
con el que te tapaba cuando te dormías tan temprano.
El viento que sopla y quema
suena a melancolía de tetrabrik
y lingotazos apretados a medio gas.
Mientras me inyecto savia degradada
y fluyo oliendo a tierra mojada ,
en este verano de malas noticias y nada húmedo,
hago cola en la puerta del wc.
Será como volver a empezar.
Me criaron los perros hambrientos y las arañas
por eso mis piernas son largas y peludas.
Donde yo vivo la gente no se casa.
Nos divertimos tirándoles piedras a los ferries.
Solo un hombre muerto a la vista.
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