Orfelunio
Poeta veterano en el portal
HOLOCAUSTO
Pasó un perro y fue alcanzado en el ventrículo.
Veloz se levantó y fue a ocultarse en la maleza.
Allí quedó, muriendo, esperando a la muerte con su dolor.
Ya no hubo más primaveras, ni más lunas.
Sola la droga, aullaron los perros.
Las campanillas del carruaje sonaban al compás de los caballos.
Se quedó petrificado sobre la arena blanca.
Blandiendo la espada del norte
se opuso a la blanca fortuna. El camino de los dioses,
en esta manzana, restaura el amable campo
del inmortal deseo consumado.
La escena se sitúa en un templo de sacerdotisas
lunáticas del conjuro semental;
y el elemento destacado, la danza ritual,
el uso con que el iniciado acoge la divinidad
y es a la vez mortalmente acogido por ella.
Después de la ambrosía, se desnudan espléndidas mujeres
para ser sacrificado el acto al dios sexual.
Las transformaciones de la luna recriminan el holocausto
y los animales son degollados a la alegre primavera.
Se anima Heracles con la muerte del león
como lo hizo Cíciro, como lo hizo Sansón.
Que el rey Zeus imponga a su reina
herir con espadas la aurora,
y que la abeja del verano pique, con la muerte,
a quien con su poder pretende rendir, el día,
a los días con su propia muerte.
Pasó un perro y fue alcanzado en el ventrículo.
Veloz se levantó y fue a ocultarse en la maleza.
Allí quedó, muriendo, esperando a la muerte con su dolor.
Ya no hubo más primaveras, ni más lunas.
Sola la droga, aullaron los perros.
Las campanillas del carruaje sonaban al compás de los caballos.
Se quedó petrificado sobre la arena blanca.
Blandiendo la espada del norte
se opuso a la blanca fortuna. El camino de los dioses,
en esta manzana, restaura el amable campo
del inmortal deseo consumado.
La escena se sitúa en un templo de sacerdotisas
lunáticas del conjuro semental;
y el elemento destacado, la danza ritual,
el uso con que el iniciado acoge la divinidad
y es a la vez mortalmente acogido por ella.
Después de la ambrosía, se desnudan espléndidas mujeres
para ser sacrificado el acto al dios sexual.
Las transformaciones de la luna recriminan el holocausto
y los animales son degollados a la alegre primavera.
Se anima Heracles con la muerte del león
como lo hizo Cíciro, como lo hizo Sansón.
Que el rey Zeus imponga a su reina
herir con espadas la aurora,
y que la abeja del verano pique, con la muerte,
a quien con su poder pretende rendir, el día,
a los días con su propia muerte.