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Historia

daniel amaya

Poeta fiel al portal
Quisiera contarte una historia

lejana, mundana, radiante y dolorosa

como si hubiera un precio,

erase un tiempo con orbe etéreo

de días remotos en mis piernas cortas,

la lluvia sobre los techos olía a hierba buena

y en el suelo arenisco el cimarrón cubría inagotable,

¡hay mundos lejanos en la conciencia

que son inagotables en los corazones maltrechos!

hasta la mesa taciturna del recuerdo ,

el bosque era un lugar de vida en los ojos de niños

como aves en el cielo protegidos en un baúl…



Erase un corazón sin voluntad

atinando caminos en cada puerta,

la verdad castigaba mis ojos

como una lágrima que no se puede esconder,

te recuerdo en esa historia con mi cuerpo

tiritando en el suelo con las flores brotadas desde cenizas,

mis alientos eran enemigos del viento

custodiando tus cabellos de jazmín

con la agonía de mis fuerzas,

¡la muerte aún acecha en el mar de tu voz

como el destino de mi sangre en la herida!

mi corazón nadaba en tus pecas

de madrigal y esta sensación de pérdida mental

la socava tu sonrisa de muerte,

entonces naufragué….


Erase un café compartido

de media costura en la piel

y de lazos que enredan los latidos,

una mañana dulce y el tiempo

tejiendo las coincidencias de tus pecados

y de los míos como si no hubiese mundo ,

por qué encontrarte en mi vacío

era una incongruencia hermosa…




Quería contarte esta historia

protegida con estrellas taciturnas

en el basto oscuro que no desmaya

en las cicatrices mentales ;

tú eras la calma, la agonía de mis memorias,

la luz olvidada de mis ojos,

el mundo que ocupa vacíos,

la embriaguez de la noche, mis lapsos mentales,

el último pensamiento, las palabras finales,

el único suspiro, el último verso...
 
Quisiera contarte una historia

lejana, mundana, radiante y dolorosa

como si hubiera un precio,

erase un tiempo con orbe etéreo

de días remotos en mis piernas cortas,

la lluvia sobre los techos olía a hierba buena

y en el suelo arenisco el cimarrón cubría inagotable,

¡hay mundos lejanos en la conciencia

que son inagotables en los corazones maltrechos!

hasta la mesa taciturna del recuerdo ,

el bosque era un lugar de vida en los ojos de niños

como aves en el cielo protegidos en un baúl…



Erase un corazón sin voluntad

atinando caminos en cada puerta,

la verdad castigaba mis ojos

como una lágrima que no se puede esconder,

te recuerdo en esa historia con mi cuerpo

tiritando en el suelo con las flores brotadas desde cenizas,

mis alientos eran enemigos del viento

custodiando tus cabellos de jazmín

con la agonía de mis fuerzas,

¡la muerte aún acecha en el mar de tu voz

como el destino de mi sangre en la herida!

mi corazón nadaba en tus pecas

de madrigal y esta sensación de pérdida mental

la socava tu sonrisa de muerte,

entonces naufragué….


Erase un café compartido

de media costura en la piel

y de lazos que enredan los latidos,

una mañana dulce y el tiempo

tejiendo las coincidencias de tus pecados

y de los míos como si no hubiese mundo ,

por qué encontrarte en mi vacío

era una incongruencia hermosa…




Quería contarte esta historia

protegida con estrellas taciturnas

en el basto oscuro que no desmaya

en las cicatrices mentales ;

tú eras la calma, la agonía de mis memorias,

la luz olvidada de mis ojos,

el mundo que ocupa vacíos,

la embriaguez de la noche, mis lapsos mentales,

el último pensamiento, las palabras finales,

el único suspiro, el último verso...
Recuerdos de un pasado lleno de belleza y dolor.
A veces es así, el amor y el recuerdo persiste en nuestra memoria y afecta nuestra alma.

Saludos
 
Quisiera contarte una historia

lejana, mundana, radiante y dolorosa

como si hubiera un precio,

erase un tiempo con orbe etéreo

de días remotos en mis piernas cortas,

la lluvia sobre los techos olía a hierba buena

y en el suelo arenisco el cimarrón cubría inagotable,

¡hay mundos lejanos en la conciencia

que son inagotables en los corazones maltrechos!

hasta la mesa taciturna del recuerdo ,

el bosque era un lugar de vida en los ojos de niños

como aves en el cielo protegidos en un baúl…



Erase un corazón sin voluntad

atinando caminos en cada puerta,

la verdad castigaba mis ojos

como una lágrima que no se puede esconder,

te recuerdo en esa historia con mi cuerpo

tiritando en el suelo con las flores brotadas desde cenizas,

mis alientos eran enemigos del viento

custodiando tus cabellos de jazmín

con la agonía de mis fuerzas,

¡la muerte aún acecha en el mar de tu voz

como el destino de mi sangre en la herida!

mi corazón nadaba en tus pecas

de madrigal y esta sensación de pérdida mental

la socava tu sonrisa de muerte,

entonces naufragué….


Erase un café compartido

de media costura en la piel

y de lazos que enredan los latidos,

una mañana dulce y el tiempo

tejiendo las coincidencias de tus pecados

y de los míos como si no hubiese mundo ,

por qué encontrarte en mi vacío

era una incongruencia hermosa…




Quería contarte esta historia

protegida con estrellas taciturnas

en el basto oscuro que no desmaya

en las cicatrices mentales ;

tú eras la calma, la agonía de mis memorias,

la luz olvidada de mis ojos,

el mundo que ocupa vacíos,

la embriaguez de la noche, mis lapsos mentales,

el último pensamiento, las palabras finales,

el único suspiro, el último verso...
Qué belleza de poema, fino, delicado, plagado de sentimiento auténtico... Me emocionó, sobre todo, la última estrofa... Sinceramente, te felicito! Saludos.
 
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