Los caldos de la roca
son esos que ven de frente,
la nariz se rompió,
los arboles florecieron.
Es escuchado este grito
perverso, mula, hueso
caldo de tres gritos
promoviendo esta epígrafe discreta.
Dos soldados del campo
ahora en mi, el minuto
este declarado sin aviso
como dos letras del corazón.