cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
HISTORIA DE ESTRELLAS
Hollywood, firmamento de famosas estrellas de cine, tiene aquí en la tierra, su propio espacio estelar, donde cada una (uno) de sus actrices y actores, funde en cemento, su nombre y huella de sus manos, en el centro de una estrella con brillos dorados, para ser recordados, vistos de por vida, en aquel espectacular lugar por sus admiradores, de todos los tiempos y edades, y de todas partes del mundo.
México no se queda en la saga, y tiene para sus actrices y actores, tanto del cine, como telenovelas, su propio espacio, escogido para que sus estrellas, dejen marcado su nombre y también sus manos fundidas en el cemento, como recuerdo imperecedero para sus admiradores y seguidores, cuando así lo deseen y, se quieran dar un paseo por aquellos famosos lugares.
En mi país es un caso similar, no por cuestiones de fama, tampoco lo voy a relatar, como una mofa, porque cada caso en su lugar, y quienes han sido mencionados merecen mi absoluto respeto y nada tiene de personal, mucho menos comparación, es solamente una curiosidad que se da un tanto similar, de donde surgió precisamente la idea de escribir esta historia, empezando así: Por el paso constante sobre las aceras o banquetas de mi barrio, donde por su uso suelen estar en constante reparación, regularmente con una capa de cemento, donde por costumbre pasan sobre del mismo los chuchos, inadvertidos dejan sus huellas profundas de sus patas y sus manos contando además sus tantos dedos, como un recuerdo a la vista de los transeúntes que todos los días pasamos por esa misma vía, observando cuan profundas y perfectas y marcadas quedan. Aunque ignoramos sus nombres, les damos cierta categoría, y en lugar de decirles despectivamente chuchos, les llamamos perros, quienes como todos sabemos por ser callejeros y vagabundos, aguantan hambre, frío, lluvia y todas inclemencias del tiempo, pero se ven felices porque andan libres, dejando muchos recuerdos de su especie, cuya descendencia debe sentirse orgullosa, de ver grabadas en el cemento la huella de sus primogenitores, quizás por eso mismo, siguiendo el ejemplo, aprovecharán, cuando la oportunidad se presente, hacer lo mismo y dejar también sus propias huellas como tradición de su especie perruna.
Toda esta relación, viene de las personas que quieren perpetuar su nombre, aunque en el caso de los canes no por hacer comparaciones, pero sí la coincidencia. Aunque como en todos el mundo sucede para dejar huella de su presencia, o estancia en sus lugares lejanos de visitas y paseos, escriben su nombre, recuerdos, dibujos, dedicatorias, frases de amor, pensamientos y oraciones, en muros, paredes, tablas, rincones, y toda superficie donde escribir se pueda, con el propósito de que otros visitantes los lean, y no sentirse ignorados y permanezca su identidad grabada cuanto tiempo sea, sino es de por vida, como es el caso de las estrellas mencionadas, no aludiendo semejanza, que sin pensarlo los perritos también lo hacen, por las razones apuntadas.
cristóbal monzón lemus.
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Hollywood, firmamento de famosas estrellas de cine, tiene aquí en la tierra, su propio espacio estelar, donde cada una (uno) de sus actrices y actores, funde en cemento, su nombre y huella de sus manos, en el centro de una estrella con brillos dorados, para ser recordados, vistos de por vida, en aquel espectacular lugar por sus admiradores, de todos los tiempos y edades, y de todas partes del mundo.
México no se queda en la saga, y tiene para sus actrices y actores, tanto del cine, como telenovelas, su propio espacio, escogido para que sus estrellas, dejen marcado su nombre y también sus manos fundidas en el cemento, como recuerdo imperecedero para sus admiradores y seguidores, cuando así lo deseen y, se quieran dar un paseo por aquellos famosos lugares.
En mi país es un caso similar, no por cuestiones de fama, tampoco lo voy a relatar, como una mofa, porque cada caso en su lugar, y quienes han sido mencionados merecen mi absoluto respeto y nada tiene de personal, mucho menos comparación, es solamente una curiosidad que se da un tanto similar, de donde surgió precisamente la idea de escribir esta historia, empezando así: Por el paso constante sobre las aceras o banquetas de mi barrio, donde por su uso suelen estar en constante reparación, regularmente con una capa de cemento, donde por costumbre pasan sobre del mismo los chuchos, inadvertidos dejan sus huellas profundas de sus patas y sus manos contando además sus tantos dedos, como un recuerdo a la vista de los transeúntes que todos los días pasamos por esa misma vía, observando cuan profundas y perfectas y marcadas quedan. Aunque ignoramos sus nombres, les damos cierta categoría, y en lugar de decirles despectivamente chuchos, les llamamos perros, quienes como todos sabemos por ser callejeros y vagabundos, aguantan hambre, frío, lluvia y todas inclemencias del tiempo, pero se ven felices porque andan libres, dejando muchos recuerdos de su especie, cuya descendencia debe sentirse orgullosa, de ver grabadas en el cemento la huella de sus primogenitores, quizás por eso mismo, siguiendo el ejemplo, aprovecharán, cuando la oportunidad se presente, hacer lo mismo y dejar también sus propias huellas como tradición de su especie perruna.
Toda esta relación, viene de las personas que quieren perpetuar su nombre, aunque en el caso de los canes no por hacer comparaciones, pero sí la coincidencia. Aunque como en todos el mundo sucede para dejar huella de su presencia, o estancia en sus lugares lejanos de visitas y paseos, escriben su nombre, recuerdos, dibujos, dedicatorias, frases de amor, pensamientos y oraciones, en muros, paredes, tablas, rincones, y toda superficie donde escribir se pueda, con el propósito de que otros visitantes los lean, y no sentirse ignorados y permanezca su identidad grabada cuanto tiempo sea, sino es de por vida, como es el caso de las estrellas mencionadas, no aludiendo semejanza, que sin pensarlo los perritos también lo hacen, por las razones apuntadas.
cristóbal monzón lemus.
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