Engelchen
Poeta recién llegado
HIJOS DEL CORAZÓN Y LA CABEZA
Lo que tú escribes, ¡oh fecunda concubina del talento!, es como un hijo tuyo inmortal, porque los niños nacen del amor de dos, al igual que tú das luz a tus poemas, ya bien en verso o en prosa, directos desde tu corazón y atravesando las ranuras de tu maestra y tempestuosa mente; pero ese alumbrado y descendiente sentimiento tuyo no podría haberse engendrado en ti sin la semilla de aquella motivación... y eso que tú pares en un cuerpo de papel, cuando os muráis, siempre permanecerá, y al leerlo la gente podrá ver el reflejo de ti, de tu querida razón y de la pasión que os unió de alguna forma.
Lo que tú escribes, ¡oh fecunda concubina del talento!, es como un hijo tuyo inmortal, porque los niños nacen del amor de dos, al igual que tú das luz a tus poemas, ya bien en verso o en prosa, directos desde tu corazón y atravesando las ranuras de tu maestra y tempestuosa mente; pero ese alumbrado y descendiente sentimiento tuyo no podría haberse engendrado en ti sin la semilla de aquella motivación... y eso que tú pares en un cuerpo de papel, cuando os muráis, siempre permanecerá, y al leerlo la gente podrá ver el reflejo de ti, de tu querida razón y de la pasión que os unió de alguna forma.