Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Mucho de mí escapa por la coladera del baño
cuando me ducho, pero nunca lo suficiente.
Mis manos siguen manchadas de mis manos,
mi pellejo bajo la regadera no decolora
el aire corrupto donde germinan mis células,
cadáver que desplazo a diario
para ocupar su sitio.
Percibo la metamorfosis de mi piel muerta
por las alcantarillas de la madrugada,
me estoy transformando en mí fuera de yo.
Esa agitación de corrientes turbias
puede ser la mugre de lo que nunca más seré,
detritus que asciende su fermento
hasta realizarse en hierba o gusano:
inmovilidad que alcanza la condición rastrera.
Con carne hendida de asépticas lombrices,
contaminado de una limpieza desordenada,
con nada consigo revolverme, mezclarme,
ni siquiera con mi rostro libre de espuma
que se inclina sobre su reflejo encharcado
y no reconoce las muecas que se filtran
al insondable vacío de su risa.
cuando me ducho, pero nunca lo suficiente.
Mis manos siguen manchadas de mis manos,
mi pellejo bajo la regadera no decolora
el aire corrupto donde germinan mis células,
cadáver que desplazo a diario
para ocupar su sitio.
Percibo la metamorfosis de mi piel muerta
por las alcantarillas de la madrugada,
me estoy transformando en mí fuera de yo.
Esa agitación de corrientes turbias
puede ser la mugre de lo que nunca más seré,
detritus que asciende su fermento
hasta realizarse en hierba o gusano:
inmovilidad que alcanza la condición rastrera.
Con carne hendida de asépticas lombrices,
contaminado de una limpieza desordenada,
con nada consigo revolverme, mezclarme,
ni siquiera con mi rostro libre de espuma
que se inclina sobre su reflejo encharcado
y no reconoce las muecas que se filtran
al insondable vacío de su risa.
27 de junio de 2024