[center:99b8492443]Hemorragia...(Suicidio inconsciente)
Mecieron los recuerdos en luna,
estrellado el abismo eterno,
perdí los ojos dilatados, en su negrura.
Vorágine de memorias crudas,
vaporosas ofuscaron el delirio infinito.
Sudoración austera emanó,
de los fatigados poros,
mezcló fluidos corporales y mentales.
Esas glándulas tan blandas,
tragaron sus lagrimas y se atragantaron.
Padecí la frigidez del mármol,
cuan pálido y gélido, escarché mis huesos,
y estático frente el vacío,
lleno de estrellas que no vi,
reventé los tímpanos de mi alma,
con el insano silencio de la melancolía...
...
Durante horas o días que no sentí,
vacié el contenido fétido de mis venas,
postrado en incomodo asiento de mi memoria,
cavilando sobre hechos y accidentes
de que maltratada el alma fuese victima.
...
Trasporte lo remanente de mi cordura,
a un páramo tan lleno de nada,
que empalago mi conciencia,
vomitándome de su escenario.
Una caída tan brusca fue,
mas no soporte el choque,
el aire circuló, por cada rincón del miocardio,
sentí la soledad que serruchaba a mis pies,
mientras mi espíritu daba saltos,
intentando romper el suelo.
Con tanto vigor, resignado al caer profuso,
que destrozó el techo infernal,
y cayó, vaporizándose eternamente...
Mientras mi cuerpo quedo desparramado,
sin marca alguna, con esa mirada etérea,
e inundado por un coagulo de tristeza...
[/center:99b8492443]
Mecieron los recuerdos en luna,
estrellado el abismo eterno,
perdí los ojos dilatados, en su negrura.
Vorágine de memorias crudas,
vaporosas ofuscaron el delirio infinito.
Sudoración austera emanó,
de los fatigados poros,
mezcló fluidos corporales y mentales.
Esas glándulas tan blandas,
tragaron sus lagrimas y se atragantaron.
Padecí la frigidez del mármol,
cuan pálido y gélido, escarché mis huesos,
y estático frente el vacío,
lleno de estrellas que no vi,
reventé los tímpanos de mi alma,
con el insano silencio de la melancolía...
...
Durante horas o días que no sentí,
vacié el contenido fétido de mis venas,
postrado en incomodo asiento de mi memoria,
cavilando sobre hechos y accidentes
de que maltratada el alma fuese victima.
...
Trasporte lo remanente de mi cordura,
a un páramo tan lleno de nada,
que empalago mi conciencia,
vomitándome de su escenario.
Una caída tan brusca fue,
mas no soporte el choque,
el aire circuló, por cada rincón del miocardio,
sentí la soledad que serruchaba a mis pies,
mientras mi espíritu daba saltos,
intentando romper el suelo.
Con tanto vigor, resignado al caer profuso,
que destrozó el techo infernal,
y cayó, vaporizándose eternamente...
Mientras mi cuerpo quedo desparramado,
sin marca alguna, con esa mirada etérea,
e inundado por un coagulo de tristeza...
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