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Hebras de luz

Malena Marquez

Poeta veterana en el Portal
Entra por las ventanas abiertas

en los postigos se queda

a ser madera, mientras toma

las hebras de luz

para subirse al corcel azul

del aire.


Aunque ya no suenan sus pasos

ella sabe que llega y se queda

a ser savia en sus plantas.

Son verdes ahora sus pupilas

que entran sin permiso a invadir

con su brillo las estancias.


De todas las despedidas

tocó la definitiva, la cruel mentira

del para siempre se rompió

y en el cristal se les heló

el alma a los dos.



Hay un fuego manso en ella

una templanza inesperada

una balsa en el naufragio

que le alcanza para llegar

al otro lado, al lugar

donde aún crece la esperanza.



Había un fuego inusitado en él

que se consumió antes de tiempo,

una avalancha de palabras fue

derribando muros y silencios.

Un cascabel tenía en su boca tal vez

para que ella sepa que está a su lado,

cuando vuelve a recordar su sonrisa blanca.
 
Entra por las ventanas abiertas

en los postigos se queda

a ser madera, mientras toma

las hebras de luz

para subirse al corcel azul

del aire.


Aunque ya no suenan sus pasos

ella sabe que llega y se queda

a ser savia en sus plantas.

Son verdes ahora sus pupilas

que entran sin permiso a invadir

con su brillo las estancias.


De todas las despedidas

tocó la definitiva, la cruel mentira

del para siempre se rompió

y en el cristal se les heló

el alma a los dos.



Hay un fuego manso en ella

una templanza inesperada

una balsa en el naufragio

que le alcanza para llegar

al otro lado, al lugar

donde aún crece la esperanza.



Había un fuego inusitado en él

que se consumió antes de tiempo,

una avalancha de palabras fue

derribando muros y silencios.

Un cascabel tenía en su boca tal vez

para que ella sepa que está a su lado,

cuando vuelve a recordar su sonrisa blanca.
Se siente su esencia en su entorno y en sus propias emociones.
Triste esa relación que ha sufrido una despedida dolorosa.
Más ese vacío que se llena con los recuerdos.

Saludos
 
Entra por las ventanas abiertas

en los postigos se queda

a ser madera, mientras toma

las hebras de luz

para subirse al corcel azul

del aire.


Aunque ya no suenan sus pasos

ella sabe que llega y se queda

a ser savia en sus plantas.

Son verdes ahora sus pupilas

que entran sin permiso a invadir

con su brillo las estancias.


De todas las despedidas

tocó la definitiva, la cruel mentira

del para siempre se rompió

y en el cristal se les heló

el alma a los dos.



Hay un fuego manso en ella

una templanza inesperada

una balsa en el naufragio

que le alcanza para llegar

al otro lado, al lugar

donde aún crece la esperanza.



Había un fuego inusitado en él

que se consumió antes de tiempo,

una avalancha de palabras fue

derribando muros y silencios.

Un cascabel tenía en su boca tal vez

para que ella sepa que está a su lado,

cuando vuelve a recordar su sonrisa blanca.
Hola, Malena.
Muy buen poema.
La mentira del para siempre se nos instala a veces, sin darnos cuenta que todo es finitud.
Ha sido un gran gusto pasar.
Abrazo grande!
 
Este poema retrata la permanencia del amor más allá de la despedida, mostrando cómo, pese al dolor de la ausencia, quedan la memoria, la esperanza y una presencia sutil que transforma el duelo en fuerza silenciosa y en luz persistente.


Saludos cordiales
 
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